Cultura y patrimonio

Cultura y patrimonio en Chile

Valparaíso, Chiloé, Lota e incluso algunos barrios de Santiago, cuentan con ventanas que permiten mirar y entender el pasado de Chile.

domingo, 15 de mayo de 2011  

Chile nunca cambió tanto como lo hizo en el último siglo. El desarrollo económico, sumado a los cambios sociales y los embates de la naturaleza, han transformado al país en lo que hoy es. Pero hay lugares que se mantienen sin mayores cambios desde hace cientos de años, y el Estado de Chile ha impulsado políticas para preservarlos por muchos más.


La ciudad de Valparaíso es una de las mejores ventanas al pasado de Chile. El puerto fue durante mucho tiempo el más importante de la región austral, ya que era paso obligatorio para las naves que cruzaban el estrecho de Magallanes, el único nexo entre los océanos Pacífico y Atlántico antes de la construcción del canal de Panamá en 1914. Muchos de sus edificios históricos fueron construidos en esa época dorada.

Por lo mismo, el casco histórico del puerto tiene elementos de otras naciones navieras. Las colonias y los comerciantes ingleses, alemanes, franceses, españoles y estadounidenses dejaron sus huellas desparramadas en los cerros de la ciudad.

Otra actividad que ha dejado un profundo impacto en el patrimonio cultural chileno ha sido la minería. En el norte de Chile, yacen abandonadas varias antiguas oficinas salitreras, como Humberstone y Santa Laura, que parecen pueblos fantasmas del Far West.

Encumbrada sobre los 2.140 metros de altura en plena cordillera de los Andes se encuentra la ciudad minera de Sewell. Se trata de un pueblo construido a principio del siglo XX para los mineros y trabajadores del yacimiento de cobre de El Teniente, ubicado a sólo 64 kilómetros de la ciudad de Rancagua.

Otro pueblo construido por el trabajo en la minería, pero esta vez no del cobre sino que del carbón, es Lota, a 35 kilómetros de la ciudad de Concepción. Lota es un reflejo de las fuertes divisiones de clases del pasado. Cuenta con un hermoso parque de estilo europeo, otrora propiedad de los dueños de las minas de carbón, que convive con barrios que recrean las precarias condiciones de vida de los mineros del siglo XIX. Incluso es posible bajar a algunas minas, que ya están inactivas.

El sur de Chile también cuenta con destinos patrimoniales únicos. Es el caso de la peculiar arquitectura de la isla de Chiloé, con sus casas "palafitos" construidas sobre pilotes en el mar, y más de 60 iglesias de madera construidas a partir del siglo XVIII.

Santiago mismo, la capital de Chile, cuenta con sectores históricos que recuerdan su pasado, como los barrios Concha y Toro, Yungay, Brasil y Lastarria.

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