Viñas chilenas recuperan ancestrales cepas de origen europeo

Las bodegas del valle del Maule han servido como laboratorio para el relanzamiento de variedades desvalorizadas, como la Carignan y la País.

viernes, 06 de abril de 2012 Categoría: Turismo
Viñas chilenas recuperan ancestrales cepas de origen europeo

Gracias a los esfuerzos por sacarlas de su ancestral anonimato, cepas de origen europeo, como la Carignan y la País, recobran valor en el dinámico sector vitivinícola de Chile, que dirige lo mejor de su producción a mercados como Estados Unidos o Reino Unido.

Según una crónica de EFE citada por diversos medios, la intervención de varios actores de la industria ha permitido potenciar “variedades que tradicionalmente servían para producir vinos de baja calidad” en la zona central del país, unos 300 kilómetros al sur de Santiago.

El director del Centro Tecnológico de la Vid y el Vino de la Universidad de Talca, Yerko Moreno, “se trata de rescatar las raíces. Es una nueva visión de como hacer un vino distinto con una uva que se la había considerado bastarda”.

Utilizada como materia prima para vinos de poco color y escasa calidad, un grupo de productores del valle del Maule “han reactivado el cultivo a pequeña escala” de la cepa Carignan, gracias a lo cual han nacido “vinos similares a los que se producen en la región catalana de El Priorat”.

Moreno explicó que esta variedad cambia sus propiedades de forma radical al envejecer, momento en el que la uva se transforma y aumenta su calidad consiguiendo una intensidad y aromas muy complejos que permiten elaborar vinos de mejor calidad.

Otro caso rescatado por la agencia española es el de la uva país o negra común, una “modesta cepa” introducida por los conquistadores españoles para el vino de misa, con la que actualmente se produce el brebaje para consumo masivo.

Sin embargo, su estatus cambió desde que en 2008 la viña Miguel Torres iniciara un proyecto para elaborar el Santa Digna Estelado, considerado por la gremial Wines of Chile el mejor espumoso de 2011 producto de su elaboración, que sigue el mismo patrón que la champaña francesa.

“El chileno es percibido como un vino de buena calidad y más o menos asequible. Hay que demostrar que si pagas un poco más, puedes conseguir un producto mejor. La idea es competir más con España, con Francia, con Italia”, comentó a EFE Yerko Muñoz.

A lo largo de 2012, las exportaciones de vino embotellado chileno cayeron levemente en volumen, lo cual fue revertido por el incremento en su valor, y tuvieron a Estados Unidos, Reino Unido, Holanda, Brasil, Canadá, Japón, China, Irlanda y Dinamarca como sus principales destinos.