Chile, la última frontera culinaria de América del Sur

Así lo definió la revista australiana Gourmet Traveller en un extenso reportaje dedicado a la gastronomía. 

lunes, 03 de junio de 2013  
Chile, la última frontera culinaria de América del Sur

Como “la última frontera culinaria de América del Sur” definió a Chile la revista australiana Gourmet Traveller, que dedicó una extensa crónica a la diversa y emergente gastronomía nacional en su número de mayo.

Titulado “Salvaje de corazón”, el texto recogió la experiencia del periodista Kendall Hill, quien partió declarándose “pochito” (chilenismo que identifica la sensación de complacencia y saciedad tras la comida) después de una semana en la zona centro y norte.

“Chile es uno de los principales productores de vino del mundo, pero ahora el país se refleja por su cocina, con chefs que defienden ingredientes nativos subexplorados”, puntualizó.

El redactor partió por el exclusivo sector de Vitacura, donde conoció la "cocina del fin del mundo" del chef Rodolfo Guzmán en el restaurante Boragó y la “sopa de letras más sofisticada del planeta” del Sukalde, en alusión al caldillo de congrio inspirado en el poema de Pablo Neruda ideado por Matías Palomo.

“No hay escasez de productos para diseñar una cocina única y distintiva”, apuntó Hill, tras conocer las cientos de especies de peces, almejas gigantes, hongos endémicos, chañar y quinua, entre otros tantos productos típicos de Chile.

La crónica también recogió la plática del redactor con sus colegas nacionales, quienes le revelaron la “obsesión” con los platos abundantes en tamaño y calorías, como el pastel de choclo o los calzones rotos.

El enviado de Gourmet Traveller también conoció la viña Matetic en el valle de San Antonio, dado que Chile es el octavo mayor productor del mundo y el quinto principal exportador de vino. Prueba de ello, es que 9,8 millones de personas beben una copa de él diariamente en el globo, según cifras oficiales.

Como “bocado aterciopelado de bayas frescas” calificó el reportero el Pinot Noir, mientras que al Syrah le encontró unas “piernas perfectas que trazan un acueducto carmesí alrededor del vidrio”. Los blancos fueron “solo un poco menos deslumbrantes”, según el autor, que definió los mostos como “extraordinarios”.

Con su “energía mística que despeja la mente y libera el espíritu”, el valle del Elqui fue otro de los sitios que visitó la publicación mayormente leída en Australia y Nueva Zelanda. Fue en el corazón de la producción del pisco chileno, 530 kilómetros al norte de Santiago, donde apreció “algunos de los paisajes más bellos que he tenido el placer de visitar”.

De vuelta en la capital, el cronista supo de los pescados y mariscos del Mercado Central, la “joya del centro de la ciudad”; los centenares de panoramas que alberga el antiguo barrio bohemio de Bellavista y los 22 sándwiches del restaurante Costa Brava.

“Si Boragó está a la vanguardia de la nueva cocina chilena, Costa Brava es su antítesis: un lugar donde las tradiciones son mayores que las tendencias y la atención se centra en la satisfacción que entregan los alimentos más modestos. ¿Qué es lo común a ambos y de la cocina chilena en general? El placer de quedar ‘pochito’”, finalizó.

Imagen: restaurante Sukalde