Enólogos chilenos rescatan la tradición del vino pipeño

Tradicional brebaje de uvas fermentadas en lagares de raulí es almacenado en toneles de roble.

martes, 09 de julio de 2013 Categoría: Vida diaria - Gastronomía
Enólogos chilenos rescatan la tradición del vino pipeño El pipeño es uno de los insumos principales del popular "terremoto". Imagen: cortesía santiagoteconozco.wordpress.com

Por Consuelo Goeppinger*

Mirado por muchos como un vino de quinta categoría, más abajo aún que su vilipendiado par en caja, el humilde pipeño está volviendo en gloria y majestad, como en los viejos tiempos. O al menos eso es lo que buscan Louis-Antoine Luyt y un grupo de enólogos del sur de Chile. ¿La razón? Quieren mantener vivo este patrimonio.

“El pipeño no es sólo vino: es historia y tradición, es una forma de hacer vinos”, dice Luyt sobre este famoso mosto de uvas fermentado en lagares de raulí y guardado poco tiempo en las famosas pipas –toneles de roble chileno– que le dan el nombre. Jugoso, lleno de fruta y fácil de beber, la gracia es que es un vino que se hace en muy poco tiempo. Tan poco que, en muchos casos, a los dos meses ya puede ser bebido.

Y aunque uno puede imaginarse que el pipeño es sumamente rústico, con poco cuerpo y sabor más parecido a una chicha que a un vino, este grupo de enólogos demostró recientemente que merece ser enaltecido.

“Queremos darle al pipeño letras más doradas”, explica Luyt. Para esto, él, junto con enólogos como Roberto Henríquez, recorrieron en busca de productores de esta bebida gran parte de las regiones del Maule y Bío-Bío, donde hay parras centenarias de uvas país, cinsault y moscatel.

En ese proceso, escogieron con pinzas 12 muestras provenientes de las localidades de Portezuelo, Guacalemu, Nacimiento y Santa Juana, entre otras: unas, con notas a frambuesa; otras, a guinda; e, incluso, a charcutería. Se trata de las mismas que planean comenzar a vender en Santiago, ya no en bidones de plástico ni en las clásicas garrafas, sino en botellas de un litro. Y con una etiqueta original.

*Crónica íntegra, en Nirvino.cl

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