ESO celebra 50 años de colaboración científica con Chile

Consorcio astronómico europeo ya trabaja en el E-ELT, "el ojo más grande del mundo para mirar el cielo".

martes, 12 de noviembre de 2013  
ESO celebra 50 años de colaboración científica con Chile

Este mes, se cumplen 50 años del comienzo de un fuerte vínculo entre Chile y el Observatorio Europeo Austral (ESO), que ha permitido a la astronomía mover las fronteras de la ciencia, tecnología y cultura hacia el futuro.

El 6 de noviembre de 1963, el Estado de Chile y el Observatorio Europeo Austral (ESO) firmaron el convenio que permitió ubicar sus telescopios bajo los excepcionalmente claros cielos chilenos.

“La colaboración con Chile ha sido sólida y duradera. ESO es un puente científico y cultural entre Chile y Europa”, dijo el director general de ESO, Tim de Zeeuw.

Para la autoridad, la cooperación “ha permitido mirar hacia el futuro y ofrecer grandes beneficios a Chile, a los estados miembros de ESO y, por supuesto, a la ciencia y tecnología”.

El primer telescopio de ESO, de un metro de diámetro, fue instalado en La Silla en 1966, mientras que el primer observatorio fue inaugurado por el Presidente Eduardo Frei Montalva en 1969.

Con el tiempo, el telescopio de 3,6 metros y el New Technology Telescope (NTT), entre otros, fueron construidos en este lugar y fueron la base para el siguiente complejo de ESO en Chile.

Paranal fue inaugurado en 1999 y es el hogar del VLT, el observatorio óptico/infrarrojo más avanzado del mundo, desde donde se han alcanzado más importantes logros astronómicos. También acoge los telescopios de sondeo más poderosos del mundo, VST y Vista.

Gracias a una alianza con Norteamérica y Asia del Este, y en colaboración con Chile, ESO inauguró en 2013 ALMA, el proyecto astronómico de mayor envergadura, con sus 66 antenas milimétricas/submilimétricas.

Como país anfitrión, Chile se beneficia de un acceso preferencial de 10% del tiempo de observación en los telescopios de ESO para los astrónomos que laboran en instituciones nacionales.


En el futuro, ESO y Chile seguirán profundizando esta relación. Recientemente, ESO recibió los documentos legales de transferencia del cerro Armazones, donde construirá el E-ELT, “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.

Imagen: cortesía ESO/S. Lowery


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