NYT cuenta cómo pasar un fin de semana en Santiago con US$ 100

Panoramas y gastronomía para los turistas más modestos descubrió reportero Seth Kugel.

viernes, 29 de noviembre de 2013 Categoría: Turismo
NYT cuenta cómo pasar un fin de semana en Santiago con US$ 100

Durmiendo en el sofá de un amigo, alimentándose con comida rápida y aprovechando panoramas culturales gratuitos, el cronista Seth Kugel entregó en The New York Times su fórmula para entretenerse un fin de semana en Santiago por US$ 100.

Con experiencias similares previas en Melbourne, Austin, Oslo, Boston, Madrid, Estambul y Nueva York, aseguró que la capital de Chile es la ciudad más benévola para los turistas con un presupuesto tan exiguo como el suyo.

Kugel aprovechó el viernes para visitar el centro cívico, conocer la Plaza de Armas, observar a artistas callejeros y degustar el mote con huesillos, un tradicional refresco chileno. “Es lo mejor, 100% natural. Es bueno para el hambre, bueno para la sed y te hace bien”, recordó haberle escuchado a un anónimo transeúnte.

En una urbe “obsesionada” por los sándwiches, luego se dirigió a La fuente alemana, donde los clientes parecen comer “tan rápido como las mujeres que trabajan detrás de la barra”. Allí, compartió con su amigo Marcos un par de “chacareros”, un emparedado de carne de vacuno con porotos verdes, y dos cervezas, cuyo costo (poco más de US$ 27) fue insuperablemente más bajo que un alojamiento.

Más tarde, estuvo en el elegante bar Bocanáriz del no menos exclusivo barrio Lastarria, donde compartió con su colega Rodrigo Cea y pudo comprar vino chileno y comprar tres exclusivas variedades, como el Mourvèdre.

El sábado por la mañana, recorrió La Vega Central, un mercado de abastos donde los dependientes pregonan con energía frutas exóticas como la lúcuma y se topó con productos tan inusuales como pulpos y carne de equino. Para su almuerzo, eligió un caldo de pata de cerdo de Eben-Ezer y un suspiro limeño de Pasteles Normita como postre, uno de tantos locales peruanos del lugar.

Por la tarde, hizo algo de “turismo típico”: recorrió La Chascona, la casa que Pablo Neruda construyó para su amada Matilde Urrutia, y posteriormente subió el cerro San Cristóbal. El hito es parte del “sorprendente” Parque Metropolitano, donde “parece confluir medio Santiago para pasear en bicicleta, visitar el zoológico, disfrutar de sus jardines o (como ocurrió ese día) filmar un video musical”.

No sin extrañarse del orgullo que genera entre algunos santiaguinos el centro comercial Costanera Center, Seth Kugel partió al persa Bío-Bío, una feria variopinta “donde ofrecen cosas que un turista jamás podría necesitar, como una lámpara antigua o un control para videojuegos”, aunque celebró consiguió por cerca de US$ 3 el libro 20 poemas de amor y una canción desesperada.

El pisco sour en La Mamboleta, un tamal peruano y la fallida búsqueda de una sopaipilla callejera (disco de masa con zapallo frito en aceite hirviendo) amenizaron sus últimas horas en Santiago, que culminó visitando gratuitamente el Museo Nacional de Bellas Artes y el Museo de la Memoria, que recuerda las víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet. 


Imagen: cortesía Pedro Nogueira


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