Quiebre institucional

Vulneración a los derechos humanos y el despegue económico marcan la era de Pinochet tras el derrocamiento de Allende.

sábado, 04 de julio de 2009  
Primera Junta Militar La Junta Militar: César Mendoza, José Toribio Merino, Augusto Pinochet y Gustavo Leigh. (Photo: El Mercurio)

El 11 de septiembre de 1973, una acción coordinada de militares terminó violentamente con la administración del Presidente Salvador Allende, quien se quitó la vida en el edificio del gobierno, que posteriormente sería bombardeado por aviones de guerra.

Bajo el mandato del comandante en jefe del Ejército, Augusto Pinochet, alrededor de 3.000 personas fueron ejecutadas o hechas desaparecer y otras miles debieron partir al exilio. El nuevo régimen decretó el cese del parlamento y los partidos políticos, así como la intervención de organismos de toda índole.

En el plano económico, se adoptó un modelo de libre mercado, que conllevó la reducción del gasto social, la privatización de empresas y la promoción de las exportaciones. Desde 1976, el país dio muestras de expansión, pero la crisis económica mundial lo golpeó severamente seis años más tarde.

Tras abandonar el tipo de cambio fijo, el producto interno de desplomó 15%, uno de cuatro chilenos en edad de trabajar perdió su empleo y la pobreza se expandió a más de un tercio de la población.

Manifestaciones y plebiscito

A mediados de los 80, la insatisfacción por la difícil situación económica se reflejó en violentas protestas callejeras. Y aunque la economía se encauzó para incluso transformarse en modelo de estudio internacional por su apertura al mundo, el gobierno de Pinochet se había debilitado políticamente.

Entre otras disposiciones, la constitución política impulsada por el régimen militar en 1980 estableció su permanencia en el poder hasta 1988. Cumplido dicho período, la ciudadanía sería consultada mediante un plebiscito sobre la continuidad por otros ocho años del gobernante.

El "NO" a Pinochet obtuvo mayoría luego de que 56% de los chilenos optara por restaurar la democracia, gracias a lo cual pudieron celebrarse elecciones un año más tarde.

En ellas, triunfó Patricio Aylwin, al mando de una coalición de colectividades políticas que reunía a los partidos Socialista, Radical, Por la Democracia (de tendencia socialdemócrata) y Demócrata Cristiano.

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