Música

El otro modo de hablar de un pueblo tradicionalmente silencioso. Aquí el jazz es huachaca y la cueca es chora.

miércoles, 08 de julio de 2009  
Cueca Huachaca Cuecódromo (Photo:Javier Godoy)

En Chile, lo huachaca es lo típicamente popular, lo alejado de la academia y los estratos socioeconómicos altos. Y el choro es el sujeto valiente, con gracia, atrevido. Porque Chile suena en su música. Un modo de ser que se escucha en folclore campesino, obras clásicas y variadas expresiones urbanas populares.

La cueca es una de las danzas chilenas más importantes y las nuevas generaciones la recrean tomando distancia de la rigidez tradicional. Por eso la cueca es chora, porteña y popular. Desde la canción Ay, Ay, Ay, compuesta en 1913 por Osmán Pérez Freire, hasta el folkpunk juvenil, la música del país ha experimentado distintas etapas con huellas indelebles. La Nueva Ola, el Neofolclore, la Nueva Canción Chilena, el Canto Nuevo, son algunos momentos memorables, a los que se unen la música de fusión latina, el pop, el jazz y el rock. Una diversidad de estilos, una multiplicidad de voces que expresan un modo de sentir y soñar.

Una canción para el mundo

Osmán Pérez Freire nació en 1880 y murió en 1930. Asómate a la ventana, / ay, ay, ay / paloma del alma mía, pone la letra de Ay, ay, ay, su  canción más conocida. Tema habitual en el repertorio de grupos tradicionales, ha sido interpretada por Plácido Domingo, Luciano Pavarotti y Nana Mouskouri. Pérez Freire fue un auténtico innovador, abierto a las diversas manifestaciones de la tradición musical chilena y latinoamericana, y a los nuevos ritmos de su época como el fox trot.

Raíces para innovar

La música chilena encuentra en sus raíces una fecunda fuente de inspiración e innovación. El resultado son creaciones de tono local que alcanzan nivel universal. Mauricio Castillo, conocido con el apelativo Chinoy, une a la clásica guitarra acústica instrumentos eléctricos y la tecnología de Internet, para dar vida al desenfado del folkpunk. En la misma sende está el cantautor Gepe. A su vez, cuatro jóvenes mujeres integran el grupo Las Peñascazo, interpretando la cueca con popular osadía.

Cuando se trata de música pop, hay otros grupos que han surgido en los últimos años como Los Bunkers, Teleradio Donoso y Kudai, entre otros. Hip hop y reggaetón son otros estilos musicales con adhesión.

Folclore y boleros

El huaso chileno es el hombre que vive y trabaja en el campo, una especie de vaquero, el campesino; en la ciudad el apelativo huaso se usa para definir a una persona algo torpe o desinformada, tímida o ignorante, ajena a los supuestos avances de la vida urbana. Se trata de un personaje importante en la música del país a la hora de cantar o bailar la cueca, el baile nacional. El conjunto Los Cuatro Huasos, que en las primeras décadas del siglo XX interpretó el Ay, ay, ay de Pérez Freire, impuso un estilo que identificó la tonada y el folclore con la tradición huasa patronal del campo chileno.

Sin embargo, Los Cuatro Huasos eran de la ciudad, no del campo, e interpretes antes que creadores. Luego incorporaron a su repertorio boleros y otros temas internacionales. Es la misma línea que siguió Lucho Gatica, uno de los más nombrados cantantes chilenos, de gran popularidad en América. El tema La joya del Pacífico, en referencia al puerto de Valparaíso, es cantado generación tras generación como un verdadero himno local.

Neofolclore

Los años 60 fueron de gran actividad en el escenario musical. El predominio de autores norteamericanos y de temas en inglés provocó una reacción local. Aparece así el denominado neofolklore chileno, grupos y canciones de raíz folklórica que difunden y masifican la música creada en el país.

Sin embargo, otros cantantes jóvenes dan vida a la Nueva Ola, cantan en español temas norteamericanos y crean sus propias canciones.
En ese contexto dan sus primeros pasos grupos y solistas fundamentales en la historia de la música chilena. The Ramblers, Eduardo Gatti y Los Blops, Los Ángeles Negros, Los Jaivas, con influencias del rock, mezclando ritmos e instrumentos, para crear obras que trascienden hasta hoy.

La nueva canción chilena

Al folclore académico le sale al paso la curiosidad, el talento y la vocación popular de Violeta Parra (1917-1967). En los años 50 ya se le reconoce como la folklorista chilena más importante por su labor de rescate y difusión de la poesía y el canto campesinos. El alma más auténtica del campo y la ciudad es material de su canto. Siempre cerca de las raíces, crea su propia obra; a veces, con ánimo de experimentación, crea las anticuecas, en otras oportunidades hace nacer canciones de inusitada belleza y contenido.

De ese modo compone Gracias a la vida, un tema de singular difusión en todo el mundo. Escritora, cantautora, artista plástica, ceramista, arpillerista, escultora, Violeta expuso su obra en 1964 en el Louvre de Paris, en el Museo de Artes Decorativas, distinción inédita para el arte popular latinoamericano. Todo lo haces a las mil maravillas / sin el menor esfuerzo / como quien se bebe una copa de vino, escribe su hermano Nicanor, Premio Nacional de Literatura. La influencia de la familia Parra en las artes de Chile se manifiesta de modo evidente en las nuevas generaciones de creadores.

Un hecho político familiar motiva a Violeta Parra a componer una canción que será fundamento de la Nueva Canción Chilena. Su hermano Roberto es detenido y ella escribe La Carta, denuncia y protesta en un tono musical con claras influencias de ritmos indígenas. A partir de entonces, sus propios hijos, Isabel y Ángel, junto a Patricio Manns y Rolando Alarcón, se distancian del neofolclore y construyen un sendero comprometido con las causas sociales. Crean la Peña de los Parra , mítico lugar de reunión de la bohemia progresista y revolucionaria, al que se suman Víctor Jara, Quilapayún, Inti Illimani, Payo Grondona, Charo Cofré, Amerindios y Tito Fernández, entre otros.

Canciones que no tienen olvido quedan de aquellos creadores. Te recuerdo Amanda, de Víctor Jara; Valparaíso, de Osvaldo Rodríguez; La Cantata Santa María de Iquique, compuesta por Luis Advis e interpretada por el grupo Quilapayún; La exiliada del sur, de Violeta Parra, son algunos ejemplos. Tras el golpe militar, Víctor Jara es asesinado en prisión y la mayoría de los músicos chilenos debe partir al exilio.

La voz de los 80

Herederos y deudores del movimiento de la Nueva Canción Chilena, los músicos jóvenes que permanecieron en el país o comenzaban a formarse en dictadura, desarrollan el denominado Canto Nuevo. Las universidades y las peñas sirvieron de cobijo a estos creadores, entre los que destacan los grupos Santiago del Nuevo Extremo y Aquelarre, junto al dúo Schwenke y Nilo y los cantautores Eduardo Peralta y Patricio Valdivia.

En el Canto Nuevo hay fusión de distintos estilos e influencias, un especial trabajo en las letras de las canciones que deben decir lo que no es permitido decir, y también la presencia de Congreso y Los Jaivas, grupos que lograron permanecer en Chile o regresar del exilio.

La voz de los 80 es rockera y contestataria. El grupo de mayor resonancia es Los Prisioneros, creador de una obra que logra representar masivamente a los jóvenes. Al mismo tiempo, Eduardo y Roberto Parra le dieron nuevo vigor a la cueca popular urbana, experimentaron con el fox trot, tal como lo hiciera Osmán Pérez Freire setenta años antes, y crearon el jazz huachaca.

Como si se cerrara un círculo, raíces, historia e innovación, se unen para mantener encendida la voz musical de un pueblo que no habla mucho, pero canta.

Exilio y herencia

Ricardo Villalobos, DJ chileno nacido en Alemania y de padres exiliados, reside en Europa con notable aceptación juvenil de sus ritmos minimal techno, microhouse y de percusión latina. Su obra es valorada en sus dos mundos de origen, Europa y Latinoamérica. Anita Tijoux, en Francia, y DJ Méndez, en Suecia, cultivan el rap y el hip hop.

En Chile, Ángel Parra, nieto de Violeta Parra, toma la tradición local y la fundió con el jazz en su banda Ángel Parra Trío, al tiempo que integra Los Tres, junto a Álvaro Henríquez y Roberto Lindl, grupo que rescata la cueca urbana y el denominado jazz huachaca, de Roberto y Eduardo Parra, hermanos de Violeta, expresión que define lo típicamente popular de la cultura chilena.

Para escuchar música chilena puede acceder a la radio de ThisisChile.cl.