Entre 1990 y 2010 se triplicó la producción

Chile: 20 años como líder mundial en la producción de cobre

El clima de apertura económica y el excelente recurso humano son las claves del éxito en la producción del metal rojo. El panorama a futuro es auspicioso, con un liderazgo asegurado por a lo menos 15 años más.
   

martes, 16 de febrero de 2010  
Chile: 20 años como líder mundial en la producción de cobre El boom experimentado a partir de la década de los noventa se explica por el dinamismo alcanzado por la minería chilena y por el clima de apertura económica del país

En las últimas dos décadas, Chile ha consolidado su posición como líder mundial en la producción de cobre, elevando su participación en el mercado mundial desde un ya significativo 17,7% en 1990 al 35% en la actualidad, cifra que lo sitúa como el principal productor de cobre en el mundo.

Para el país, el metal rojo constituye una riqueza clave, no sólo para la economía, sino que para el conjunto de la sociedad, que se beneficia de los recursos obtenidos gracias a las exportaciones a diferentes países del planeta. Es más, las ganancias derivadas del alto precio que ha alcanzado en los mercados internacionales permite financiar el 47% del presupuesto de Chile. 

Visto en retrospectiva, el boom experimentado a partir de la década de los noventa se explica por el dinamismo sin precedentes alcanzado por la minería chilena y por el clima de apertura económica del país, que permitió a las inversiones extranjeras ocupar un lugar relevante en el auge del sector.

Fruto de esta apuesta, la minería -y en especial el cobre- ha sido protagonista del alto y sostenido crecimiento económico de las últimas décadas, hecho reconocido internacionalmente y que le valió a Chile ser aceptado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Incluso y pese al freno que significó la crisis asiática, el crecimiento promedio anual de la minería entre 1997 y 2002 fue del 6%, superior al 3% promedio de expansión del Producto Interno Bruto (PIB) por esos años.

Claves del éxito
Uno de los principales factores que ha permitido el posicionamiento de Chile como el primer productor mundial de cobre fue la promulgación del Estatuto de Inversión Extranjera que creó mejores condiciones para la llegada de capitales, destinados en gran proporción a la exploración, con un promedio anual de recursos enfocados a esa área de US$ 150 millones, entre 1992 y 2002.

Como resultado de este financiamiento, las reservas de cobre se incrementaron fuertemente, lo que se refleja en el crecimiento de la superficie concesionada para la explotación minera, que subió desde 4 millones a 8,4 millones de hectáreas en el periodo antes indicado.

Otra de las grandes razones que explican el liderazgo ejercido por Chile fue la disponibilidad de un recurso humano altamente preparado y calificado. Los habitantes del país, especialmente los de la zona norte, poseen una arraigada cultura minera a lo que se suma la creciente y constante capacitación en las nuevas tecnologías, tarea emprendida con énfasis por las empresas que dedicaron importantes recursos a la preparación de su personal.

A lo anterior se suma una adecuada infraestructura vial, energética y de comunicaciones, red que ha sido perfeccionada con los mismos recursos derivados de la explotación del cobre, además de una política económica responsable y expansiva, en un clima de estabilidad democrática y con un marco jurídico institucional adecuado para esos propósitos.

A futuro
Desde 1990 Chile ha triplicado su producción. Sin embargo, y pese a que el cobre es un recurso no renovable, el futuro de la industria chilena y su posición a nivel mundial es auspicioso, panorama que se explica fundamentalmente por los planes de incremento en la producción de las principales mineras, tanto públicas como privadas, cuyos resultados aseguran a Chile el mantenimiento del primer lugar mundial por a lo menos 15 años más.

Coincide en esta apreciación la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), cuyas proyecciones para el periodo 2009-2025 indican que la producción de cobre tendrá un espectacular salto, incrementándose aproximadamente en un 45%, como resultado de proyectos actualmente en construcción que contemplan inversiones por US$ 20.800 millones sólo en cobre.

Asimismo, el desarollo de nuevos yacimientos, plausible gracias a la abundante presencia de   cobre en Chile -actualmente el país posee el 38% de las reservas probadas del mineral en el mundo- podrían elevar aún más la productividad del sector, alcanzando un promedio de 7,7 millones de toneladas métricas para 2025.

Pero la industria también incorporará otros cambios, dirigidos a la matriz de cobre que será modificada. Así, Chile dejaría de producir mayoritariamente cátodos para dedicarse a los concentrados, que en 2009 representaron el 40% de la oferta, de manera tal de elevar los concentrados de cobre hasta los 5,5 millones de toneladas para el 2025, es decir casi el doble de lo que se produce en la actualidad, mientras que la de cátodos caería por debajo del 1,5 millón de toneladas.

Por último, y en busca de una mayor sustentabilidad, Codelco, la estatal chilena de cobre, ha desarrollado una serie de iniciativas en conjunto con otras instituciones del país, con la misión de crear usos alternativos para el cobre, los cuales de paso abrirán nuevos y atractivos mercados para el metal rojo.