Selección del poeta chileno

Críticos eligen los mejores poemas de Gonzalo Rojas

Desde lúgubres escenas del sur de Chile hasta la naturaleza del amor y el oficio del poeta, el autor chileno retrató en su obra variadas temáticas. La siguiente es una de sus poetas más destacados, elegidos por tres personajes de las letras chilenas.

jueves, 28 de abril de 2011  
Con una carrera de más de 50 publicaciones y traducciones en varios idiomas (desde alemán y frances Con una carrera de más de 50 publicaciones y traducciones en varios idiomas (desde alemán y frances al turco y el ruso), Rojas fue un poeta prolífico.

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Que se ama cuando se ama
De Metamorfosis de lo mismo (1998)

 

¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida
o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué
es eso: amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,
o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?


¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer
ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces
de eternidad visible?


Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.

 
A juicio del crítico literario chileno Camilo Marks, se trata de  uno de uno de los grandes poemas de amor escritos por un poeta chileno. “No idealiza a la mujer, no la sube a un pedestal, tampoco la rebaja ni hace política, es, simplemente, una interrogación metafísica acerca de eso que, se supone, nos hace movernos en el mundo, ver al otro, buscar sentido a la vida en la convivencia, una bellísima música verbal que consigue la originalidad en un tema que no tiene nada de original”, sostiene.


 
Orompello
De Contra la muerte (1946)

 

Que no se diga que amé las nubes de Concepción, que estuve aquí esta década
turbia, en el Bío-Bío de los lagartos venenosos,
como en mi propia casa. Esto no era mi casa. Volví
a los peñascos sucios de Orompello en castigo, después de haberle dado
toda la vuelta al mundo.


Orompello es el año veintiséis de los tercos adoquines y el coche de caballos
cuando mi pobre madre qué nos dará mañana al desayuno,
y pasado mañana, cuando las doce bocas, porque no, no es posible
que estos niños sin padre.
Orompello. Orompello.


El viaje mismo es un absurdo. El colmo es alguien
que se pega a su musgo de Concepción al sur de las estrellas.
Costumbre de ser niño, o esto va a reventar con calle y todo,
con recuerdos y nubes que no amé.
Pesadilla de esperar
por si veo a mi infancia de repente.

 

Orompello es una calle de la ciudad de Concepción, en el sur de Chile. “No es muy citado dentro de la producción de Rojas, creo que porque al comienzo se le encasilló como surrealista y luego sus versos eróticos eclipsaron a otros, de contenido más social, político, contingente”, afirma Camilo Marks.


 
Retrato de la Niebla
De La miseria del hombre (1948)

 

No hay un viento tan orgulloso de su vuelo
como esta neblina volátil
que ahora está cerrando las piedras de la costa,
para que ni las piedras oigan latir su lágrima encerrada.

 

Oh garganta: libérate en goteantes estrellas:
echa a correr tus llaves a través de los huesos.
Que ruede un sol salado por la costa del día,
por las mejillas de las rocas.
Aparezcan las hebras del sollozo afilado en la espuma.

 

(Extracto. Leer el poema completo)

 

La poetisa chilena Carmen Berenguer, destaca este poema por describir “esa niebla la que trae el viento orgulloso de vuelo y que celosa, encierra las piedras para que ni las piedras oigan latir su lágrima encerrada. Imagen que se vislumbra como núcleo central del estallido del lenguaje rojiano posterior. La niebla y la noche rojiana, la oscuridad y el resplandor”.


 
El sol es la única semilla
De La miseria del hombre (1948)

 

I
 
Vivo en la realidad.
Duermo en la realidad.
Muero en la realidad.


Yo soy la realidad.
Tú eres la realidad.
Pero el sol
es la única semilla.

II

¿Qué eres tú? ¿Qué soy yo
sino un cuerpo prestado
que hace sombra?

 

La sombra es lo que el cuerpo
deja de su memoria.

 

Yo tuve padre y madre.
Pero ya no recuerdo
sus cuerpos ni sus almas.

Mi rostro no es su rostro
sino, acaso, la sombra,
la mezcla de esos rostros.

(Extracto. Leer el poema completo).
 
Carmen Berenguer lo resalta como uno de los más destacados de Rojas, porque ve “el aire y necesidad de oxígeno liberador de sol, como la única semilla, que lo hará vivir su mejor pluma octogenaria de su poesía. Y como dijo el poeta: La poesía se escribe sola”.
 


El poeta maldice su cadáver
De La miseria del hombre (1948).

 

Fuiste la libertad de salvarte o perderte.
Viste el mundo sin ver lo que era el mundo.
¿Por qué fue deformada en tus pupilas
la luz fundamental? ¿Perdiste la razón
antes de resolverse la raíz de tu origen?


Maldita sea tu naturaleza
que sopló por tu boca la hermosura
de la imaginación. Maldita sea
la belleza que hablaba por tu boca.
Maldito el yacimiento de todas tus palabras.

 

¿Por qué estás disfrazado bajo el vidrio,
como un libro sellado para siempre,
letra inútil, fatídica escritura?
¿Por qué tras de tus ojos ya no está el fuego eterno,
máscara del gusano?

 

(Extracto. Leer el poema completo).

 

Seleccionado por Rodrigo Rojas Bollo, director de la Escuela de Literatura Creativa de la Universidad Diego Portales en Chile, por tratarse de una genial introspección acerca del oficio del poeta.

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