Autor de novela Entre copas busca inspiración en Chile

Rex Pickett lleva casi dos meses recorriendo viñas, valles, bodegas y probando mostos de todo tipo.

Por Claudio Gaete H.*

La inusitada lluvia del miércoles (N. de la R.: 26 de diciembre de 2012) lo sorprendió en el valle del Leyda, entre San Antonio y Santo Domingo. Se alojaba en un Bed & Breakfast con vista al mar y venía de visitar la viña Amayna.

Es su séptima semana en Chile y no se cansa de sorprender del paisaje que cambia a cada rato, de los múltiples valles, de la calidad de los vinos.

Rex Pickett (56) alcanzó notoriedad mundial cuando su novela “Sideways” fue llevada al cine en 2004 bajo la dirección de Alexander Payne. Su novela fue rechazada por 15 casas editoriales antes de que se publicara y hoy es un best seller traducida a 11 idiomas.

En 2010 publicó la segunda parte, “Vertical“, que se lleva a cabo en un valle vitivinícola en el estado de Oregon, al norte de California. Y ahora está de ruta por Chile buscando inspiración para la tercera parte. Comenzó a escribir un blog (rexinchile.com) donde narra sus vivencias. Se ha sorprendido de la comida y de la variedad de los productos. De hecho, durante su visita a Leyda le cocinaba la señora María, una mujer de un pueblo cercano. Y según Pickett, sus platos son tan buenos que tuvo que usar una rebuscada palabra en inglés para definirlos: splendiferous (espléndidamente magníficos).

En su blog ha sido generoso para describir al país. “La diversidad de Chile, reflejada en sus muchos microclimas vitivinícolas, hacen que este país, en mi humilde opinión, tenga el más grande potencial para producir algunos de los mejores vinos en los próximos 10-20 años. Y ya lo está haciendo. También es el mismo país donde se puede experimentar cosas que dan latigazos de surrealismo y de repente explotan en sublimidad y belleza”.

Dice que se acercaron a él y le propusieron venir a Chile. “Yo ni siquiera estaba seguro de que quería escribir una tercera novela, no tenía que hacerlo. Hablé con mi agente y ella se entusiasmó muchísimo y como el final de “Vertical” termina con Miles (el protagonista) conociendo una chica española deja las puerta abierta para poder ir a otro lugar. Chile es interesante para mí. Mi mayor temor al venir acá era sentirme decepcionado y no tener una novela. Necesito sentirme entusiasmado y al venir a Chile me sentido muy excitado por ciertas cosas.

Su nueva novela

Le han preguntado mucho sobre la nueva novela que está escribiendo, y pensó en poner algo en su blog. “Pero luego decidí que no. Raymond Chandler, el gran escritor de novelas de misterio dijo “nunca le digas a alguien en lo que estás trabajando”. En una ocasión, cuando era joven, le pasé a un amigo una novela a medio terminar, era mi primera novela. Le pasé el primer capítulo, que era muy deprimente pero al final la historia era muy redentora. Él leyó el primer capítulo y me dijo que no leería el segundo. Eso me hirió mucho. Sé que eso no me volverá a pasar ahora porque tengo la piel más dura, he escuchado todo tipo de cosas. Mi ex esposa me dijo que quemara “Sideways” y ella forma parte de la Universidad de Nueva York. De hecho ganó un Oscar por hacer un corto que yo escribí. ¡Y me dijo que quemara “Sideways”! Te puedo decir que será una road movie. Las otras dos, “Sideways” y “Vertical” son road movies. Me encanta el movimiento porque me lleva a diferentes paisajes. Nunca escribiría algo que se llevara a cabo en un solo lugar. Y una de las cosas que me atrajo de Chile es que aquí se puede hacer una road movie porque tienen una extensión de 3 mil millas y tienen todos estos valles diferentes. Hay mucho potencial para mí como escritor, llevar mis personajes a otro lugar y dejar que absorban otra cultura y ver que sale de ahí. Y hay una analogía con el vino. Esa poesía con que la gente habla cuando tiene frente a sí una copa de vino tiene la misma alucinación, familiaridad y subjetividad que la literatura, la música o el cine.

-Leí en su blog que sentía la necesidad de salir de California porque sus libros siempre tienen lugar allí. Sin embargo, terminó en un lugar que en términos de paisaje y clima es bastante parecido a California.

-Sí, pero es muy diferente. Es otra cultura. Es la antípoda. Antes de venir para acá sabía que el suelo es muy diferente, que el agua es distinta, al igual que los productores de vino. Si tú tomas, por ejemplo, el valle de Casablanca, es similar a Sonoma en términos de temperatura del mar, pero es más seco, tiene la mitad de precipitaciones y el suelo es muy diferente. Los vinicultores que he conocido allá no han interferido para nada en el agua. Eso permite producir un vino extraordinario.

-De hecho se mostró muy entusiasmado con la viña Casa Marín y con la labor de María Luisa Marín.

-Sí, ella es increíble. Para mí es como una analogía al arte. Primero ella ha sufrido y luchado para plantar sus viñas y eso es similar a lo que muchos artistas viven. Ella desafió al gobierno, ¡Dios mío!, no se puede ser más transgresor que eso.

El caso de María Luisa Marín y su viña es una historia de lucha. Ella compró unos terrenos, cerca del mar, en la costa de San Antonio donde había un bosque de eucaliptos. Para poder plantar sus viñas tenía que pedirle al gobierno que cambiara la zonificación del suelo, de 5 a 3, que es de uso agrícola. Los trámites iban tan lentos que decidió arrancar de cuajo los eucaliptos y plantar sus vides. Hoy tiene una viña boutique que exporta unos cotizados Syrah, sauvignon blanc y pinot noir.

-¿Cuál es su visión de la industria vitivinícola chilena?

-Creo que está la vieja guardia, algunas pocas viñas, que son tradicionales. Pero las que me entusiasman son las nuevas. Las que han hecho muchos experimentos parea lograr lo que tienen y es fascinante conocerlos porque están plantando más cerca del océano, plantando los syrah de clima frío, los sauvignon blanc, los pinot…, ayer probé un carménère del valle del Maule que era increíble. Recién estoy descubriendo y creo que voy a seguir en esa dirección, el de los vanguardistas, los pioneros. Creo que Chile tiene un potencial tremendo. Y ya está llegando, ya está aquí. La gente debiera venir acá y ver este lugar. Me encanta.

-En su opinión, ¿el vino chileno en el mundo está sobrevalorado o subvalorado?

-Subvalorado, por cierto. Y parte del problema es la forma en que se está promocionando. Y no quiero meterme en política, pero esto me lo han dicho los productores de vino y he conocido a varios: no creo que se esté haciendo correctamente. Pero ése no es mi trabajo. Mi trabajo es tratar de encontrar una novela, una historia, el vino es parte de la historia. Lo que me entusiasma es el clima frío. Jancis Robinson ha escrito sobre el vino chileno y ella es una de las mejores críticos de vino en el mundo. Creo que sería bueno traer gente a Chile y que vean esto en vez de pasarles una botella en Los Ángeles. Necesitan venir y ver de dónde es este vino y así se enamorarán de él.

-En Chile se gastan unos 10 millones de dólares al año en difusión en el exterior, pero Australia destina más de 250 millones de dólares.

-Australia está en el sector de los aplausos. Ellos apostaron todo al syrah y ahora están en serios problemas y Chile va a cometer un error si se inclinan por el carménère.

-¿Por qué?

-Bueno, es una cepa elegante, pero todos los viñateros que he conocido me dicen que es una cepa limitada. Es espectacular, pero creo que aquí hay mejores uvas y cepas y gente que está haciendo grandes cosas con ellas. Esa es mi opinión. Estoy seguro de que es una herejía decir eso, pero estoy siendo honesto.

-Usted habló muy bien del sauvignon blanc de Casas del Bosque al que catálogo como un “knock out” y también alabó los syrah de climas más fríos.

-Sí, los syrah acá son diferentes. En Australia son frutosos y lo mismo pasa en California, que vienen de viñas situados en lugares con clima más cálido. Yo ni siquiera sabía que el syrah crecía tan cerca del mar, los he probado y son espectaculares, la mineralidad que hay en ellos, sus distintas capas y niveles, su complejidad, eso es lo que yo estaría publicitando de Chile. Consigan que geeks del vino se enamoren de estas viñas y no traten de venderlas a 10 dólares la botella.

-¿Les comentó esto a los viñateros que ha conocido?

-No es mi lugar hacerlo. He hablado con los viñateros y les he preguntado qué hacen en sus viñas, en las bodegas y me entusiasma lo que están realizando. Pero no voy a convertirme en el estratega de marketing.

-En su blog menciona algunos mitos de Chile que usted desacredita. El primero que menciona es que acá “la comida apesta”. ¿De dónde viene eso?

-No lo sé, pero algunas personas me dijeron, cuando les dije que iba a venir a Chile, que la comida era terrible. He probado una comida increíble, los ingredientes, he estado en el mercado, en la vega, me encanta la comida. Anoche me llevaron donde un lugar donde comí una paella increíble, con conejo, Ustedes tienen los mejores ingredientes aquí. Ahora, respecto del café…

-Sí lo leí, le molesta que la gente siente un afecto inusitado por el café instantáneo.

-Pero eso ya ha mejorado porque me conseguí una máquina francesa para tener café de grano y hoy conocí a alguien que me dijo dónde podía conseguir los mejores granos. Encontré unos tostados, literalmente, hace dos días. Pero eso es una cosa mía. Acá no he tenido más que la mejor comida. La albacora que comí junto al mar en Quintay, no se puede encontrar algo mejor que eso. Excepto por la chorrillana.

-Vamos a eso. Usted dijo que la chorrillana es el plato nacional, pero no lo es.

-Oh, no lo es. OK, voy a tener que volver al blog y cambiar eso.

-El plato nacional es la cazuela, las empanadas, pero la chorrillana es más bien un plato barato para apaciguar el hambre.

-Sí, es como si alguien comprara una cajita feliz de MacDonalds y luego la tirara por la ventana del auto. En realidad, fui a un lugar en Valparaíso, que era muy viejo y me llevó un amigo que es el embajador norteamericano ante la Marina chilena y me llevó allí, entre todos los lugares y lo único que servían era chorrillana.

-¿Quién le dijo que ese era el plato nacional? ¿Un chileno?

-No, fue gente de Estados Unidos que vino para acá, quizás estaban tratando de comer algo barato. Yo voy a buenos restaurantes, no a lugares…

-¿Ha ido al Mercado Central?

-Sí, es espectacular. Me encanta la comida. En Santa Mónica, donde vivo, voy al mercado de los granjeros dos veces a la semana y me encanta y consigo cosas que no consigo acá, como cabras y cordero, pero, por otro lado, aquí hay una mayor variedad de frutas y verduras.

-Hay un plato llamado caldillo de congrio sobre el cual Pablo Neruda escribió un poema.

-Sí, he probado el congrio, me gusta más cuando se sirve frito. Cuando lo probé en una sopa fue OK.

-También ha pasado un tiempo en Santiago y escribió que le gustó Bellavista y la calle Lastarria.

-No mucho Bellavista. Me gusta más Lastarria porque tiene mucho carácter y lo siento como un barrio extravagante. Pero si yo fuera a vivir en Santiago, probablemente lo haría en Providencia. Lastarria es ruidoso, puede haber un café al lado de tu ventana y la gente bebe toda la noche, pero es bonito. Santiago me sorprendió, es muy segura. Yo tengo muchos amigos en Los Ángeles pero me siento alejado. Es difícil mantener la amistad en Los Ángeles porque tienes que manejar con mucho tráfico, te toma mucho tiempo llegar a un lugar. Es ridículo. Me paso mucho tiempo en mi departamento y aquí conozco a gente todos los días. Me gusta el estilo de vida aquí.

La Navidad la pasó en Matanzas, precisamente cerca de la comuna de Navidad. Estuvo con amigos. Se separó de su esposa, Barbara Schock hace más de una década y no tiene hijos.

-Luego continuaré visitando viñedos. Tengo muchas reuniones agendadas, pero también necesito escaparme un poco. Además, debo reescribir una obra mía que se montará próximanente en La Jolla. Y seguiré con las visitas a las viñas y escribiendo mi blog. Todo puede ser un ingrediente para mi novela, incluso esta conversación. Tú podrías ser un personaje.

-Espero que así sea. ¿Qué sigue luego?

-Visitaré algunas viñas en Colchagua y luego con la gente de la viña De Martino, Marcelo, nos vamos al valle del Elqui y Limarí. Posteriormente al valle del Maule con algunas personas que conocí anoche. Y después de eso mi foco se centrará en el sur. Eventualmente iré a la Patagonia porque conocí a una persona que tiene un proyecto boutique de cultivar pinot noir en la Patagonia.

-¿Cuáles eran sus expectativas antes de venir acá?

-Ninguna, sólo temores de que me sintiera decepcionado de haber venido. Pero puedo decirte desde el fondo de mi corazón que he conocido gente increíble, he probado vinos espectaculares y esos temores han desaparecido.

*Fuente: Revista Sábado de El Mercurio
Imagen: Facebook Rex Pickett – Author of “Sideways”