Ciencia y tecnología

Los contrastes de Chile permiten asomarse a los misterios de la tierra.

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Si de ciencia y tecnología se trata, Chile es un imán que invita a observar, a descubrir, a crear. Porque, a pesar de su ubicación geográfica extrema, está fuertemente conectado con la comunidad científica internacional y porque, permanentemente, abre numerosas puertas al conocimiento a partir de la variedad natural de sus regiones, tan diferentes y contrastantes entre sí.

Puertas que le permiten al mundo entero asomarse al Universo, con emprendimientos astronómicos tan importantes como ALMA, nombre que revela el vínculo profundo que los chilenos siempre han tenido con las estrellas.

Puertas hacia los misterios de la tierra. Secretos contenidos en sus más de 500 volcanes activos; en sus hielos eternos; en uno de los bosques más antiguos del mundo y en su extensa biodiversidad.

Piezas imprescindibles para descubrir el origen y evolución del planeta y que, al mismo tiempo, revelan el desarrollo de especies propias, bajo el resguardo de sus fronteras naturales.

Y puertas que apuntan a un futuro que ya es presente, en el que la solidez de sus instituciones da impulso a las nuevas tecnologías y al talento de sus profesionales y permite imaginar posibilidades infinitas.

Un trabajo dirigido por dos científicas chilenas tuvo singular repercusión internacional a principios de 2009. Viene a entregar un aporte fundamental en el avance de la terapia para aliviar el mal de Niemann-Pick tipo C, una extraña y cruel enfermedad neurodegenerativa que provoca silenciosamente la muerte de niños.

Tras publicar los resultados en revistas de alcance global, Alejandra Álvarez y Silvana Zanlungo se propusieron un  nuevo objetivo: contribuir desde Santiago a los tratamientos de males de mayor prevalencia, como el Alzheimer. Las especialistas aseguran que en Chile existe capacidad científica e intelectual para conseguirlo.

Lo manifestado por Álvarez y Zanlungo es mucho más que una expresión de buenos deseos. Decenas de investigaciones recientes las respaldan. Por ejemplo, las que permiten avanzar en la curación de quemaduras, en diagnóstico y terapias para el cáncer, y en vacunas para aliviar casos de melanoma.

A su vez, el investigador Pablo Valenzuela realizó un trascendental aporte al desarrollar una vacuna contra la hepatitis B y descubrir el virus de la hepatitis C. Además, estuvo a la cabeza del equipo internacional que consiguió clonar y secuenciar el genoma del VIH. Previamente, había destacado por la creación de insulina para diabéticos a partir de cultivos de levadura.

Estos aportes le valieron a Valenzuela el Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas en 2002. En su entrega más reciente, el mismo galardón fue otorgado a José Miguel Aguilera por el aporte a la ingeniería gastronómica y a la investigación de alimentos funcionales, tales como la leche enriquecida, los probióticos y los antioxidantes.

Desafíos

Objetivo fundamental de la economía chilena es transitar desde un modelo productor y exportador de recursos naturales,  a uno que integre ventajas competitivas a través de avances tecnológicos propios. Para alcanzar la meta es esencial la promoción del emprendimiento y la innovación.

A la inversión en tecnología de las grandes empresas se agrega la formación de capital humano, para la academia y para la producción, de modo que la calificación científica trascienda las generaciones.

Por eso el Estado de Chile ha definido como tarea clave el respaldo a la ciencia, la tecnología y la innovación, y ha duplicado la inversión pública de 240 millones de dólares en 2005 a 525  millones de dólares en 2009.

Apoyo a ciencia

Con una sostenida política de apoyo al desarrollo científico, distintas agencias estatales entregan becas y recursos que se han incrementado paulatinamente de manera sustancial. Con el mismo espíritu, se han materializado programas de investigación asociativa para abordar proyectos de mayor envergadura y complejidad, y se ha anunciado la búsqueda de incentivos tributarios para promover la inversión privada en investigación y desarrollo.

Un importantísimo rol cumple la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, Conicyt. Esta institución del Estado apoya hace más de 40 años la creación de capital humano y el refuerzo de la investigación de excelencia en los ámbitos del conocimiento que mayor impacto tienen en el progreso del país.

Conicyt dispone de un sistema integral de programas para alumnos de escuelas, becas de postgrado en Chile y el extranjero, así como recursos para investigaciones a nivel local.

Por su parte, el Congreso Nacional discute el funcionamiento permanente de la institucionalidad vinculada a la innovación; un proyecto de ley que, entre otros objetivos, busca que los recursos en esta área no dependan anualmente del presupuesto de la nación.

Un tercer actor crucial es la Corporación de Fomento de la Producción, Corfo, la agencia de desarrollo económico estatal, que contempla más de 50 líneas de apoyo para las empresas y proyectos nacionales idóneos, a través de sus oficinas en todo el país y sus representaciones en Europa, Norteamérica y Oceanía.

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