Estudio revela las zonas de Chile con más alta calidad de vida

Atacama ofrece bienestar en Antofagasta. El centro tiene a Santiago como opción. 1.000 kilómetros más al sur, el dato es Puerto Varas.

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Dispuestas en orden descendente por su cantidad de habitantes, el Gran Santiago, la ciudad de Antofagasta y las comunas de Vitacura y Puerto Varas son las zonas con mejor calidad de vida del país, según lo determinó un estudio de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Cámara Chilena de la Construcción.

Considerando la medición del Indicador de Calidad de Vida Urbana (ICVU) del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales y el Núcleo de Estudios Metropolitanos, en las mayores áreas metropolitanas del país, la mejor evaluada fue el Gran Santiago, con un puntaje de 42,62 de un máximo de 100, seguida por Gran Valparaíso (41,96) y Gran Concepción (40,80).

Las ciudades metropolitanas –capitales regionales que por sí solas o conurbadas con otras comunas suman más de 300 mil habitantes y que registraron una media nacional de 43,40–, la norteña Antofagasta, ubicada en el desierto de Atacama frente al Pacífico y a la altura del trópico de Capricornio, obtuvo la más alta calificación (48,38).

A continuación, aparecieron Puerto Montt-Puerto Varas (46,19), en la zona de lagos y volcanes; Iquique-Alto Hospicio (44,12), en el extremo norte; Coquimbo-La Serena (44,09), que colindan con el valle del Elqui y varios de los observatorios astronómicos más modernos del mundo instalados en Chile; la capital Santiago (43,26) y Rancagua-Machalí (43,16), en el sector campesino y productor de vino del centro del territorio.

Entre las unidades administrativas más pequeñas, la exclusiva comuna capitalina de Vitacura fue la que obtuvo el mejor resultado del país: un ICVU de 80,56. Le siguieron otras cinco de la Región Metropolitana de Santiago: Las Condes (69,87), Providencia (66,35), Lo Barnechea (59,53), La Reina (57,84) y Santiago (55,62).

En regiones, las comunas más destacadas fueron Puerto Varas (54,67), emplazada 1.000 kilómetros al sur de la capital a orillas del lago Llanquihue; seguida por Concón (53,67), al norte de Valparaíso; Copiapó (51,02), en la árida zona de Atacama; el también norteño puerto de Iquique (49,45) y la muy austral Punta Arenas (48,60).

69 comunas, 16 ciudades, 140 variables

El ICVU recogió datos de 69 comunas –34 de la Región Metropolitana y 35 del resto del país–, así como de 16 de las principales ciudades nacionales, 10 de ellas consideradas ciudades metropolitanas por corresponder a capitales regionales y tener por sí solas o en conjunto con otras comunas más de 300.000 habitantes, entre las que se incluyeron las tres áreas metropolitanas existentes.

La medición determinó en qué comunas la calidad de vida presenta, en términos generales, un estándar superior al promedio nacional y, específicamente, en qué ámbitos de la calidad de vida muestra mayores avances o rezagos respecto de ese mismo promedio. Adicionalmente, proporcionó información relevante sobre los desequilibrios existentes entre municipios que conforman ciudades en proceso de conurbación y, sobre todo, de las tres áreas metropolitanas del país.

Luego de revisarse 140 variables, provenientes de fuentes públicas y privadas, se seleccionaron 33 de éstas, las que finalmente –a través de un método estadístico– quedaron representadas en 18 variables, agrupadas en seis ámbitos: condición laboral, ambiente de negocios, condiciones socioculturales, conectividad y movilidad, salud y medio ambiente y vivienda y entorno.

Los resultados de cada una de estas variables se compararon entre comunas, así como también entre las ciudades metropolitanas y las áreas metropolitanas consideras en el estudio.

El coordinador del equipo de trabajo de la Universidad Católica, Arturo Orellana, expresó que la metodología utilizada fue creada especialmente para este estudio, debido a que es primera vez que se realiza en el país bajo un enfoque multidimensional. Lo anterior, según indicó, “permitirá establecer una línea base contra la que a futuro se podrán evaluar avances y retrocesos en materia de calidad de vida urbana”.

No se trata de buscar responsabilidades a la luz de los resultados, sino de preguntarnos qué podemos hacer y dónde tenemos que focalizar los esfuerzos para mejorar”, precisó.

El académico comentó que “el estudio pretende ser una base de ayuda para los agentes públicos y privados responsables del desarrollo urbano, para que consideren y focalicen los aportes o impactos que sus iniciativas pueden tener, sobre todo en aquellos ámbitos que muestran mayores rezagos en calidad de vida respecto a la media nacional”.

Imágenes gentileza Pedro Peanno