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Chile es la economía emergente mejor evaluada de América Latina y una de las más destacadas a nivel mundial.

Chile es la economía emergente mejor evaluada de la región latinoamericana y una de las más reconocidas a nivel mundial. El crecimiento económico sostenido del país, así como sus avances en el desarrollo social, han sido destacados por distintos organismos internacionales. En efecto, en 2010 Chile fue la primera nación sudamericana incorporada como miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

La disciplina fiscal es uno de los principales pilares de la sólida economía chilena. Las cuentas fiscales del país mantienen una estabilidad sostenida en el tiempo, con un superávit histórico en 2007. Dicha estabilidad se vio interrumpida como consecuencia de la crisis mundial de 2009, cuando disminuyeron los ingresos y se aumentó forzosamente el gasto público tras impulsarse un paquete de estímulo de US$ 4.000 millones, uno de los cinco más grandes del mundo en proporción al PIB, según cifras del FMI.

En el transcurso de ocho años, entre 2004 y 2011, el producto interno bruto (PIB) del país se expandió a una tasa anual promedio de 4,8%, según cifras del Banco Central de Chile. Pese a los primeros efectos de la crisis europea en la última parte de 2011, el PIB de Chile aumentó 6,0% en dicho periodo, alcanzando los US$ 248.602 millones. Esta cifra duplicó el crecimiento acumulado en un periodo de seis años. El PIB per cápita cerró en US$ 14.413 en el mismo periodo y ascendió a US$ 16.171 ajustado por paridad de poder de compra (PPC).