Zoológico silvestre convive en Parque Metropolitano de Santiago

Carpinteros, zorros, iguanas y águilas cohabitan en la principal área verde urbana de Sudamérica. 

Por Amalia Torres*

“Si a una persona con los ojos vendados la llevas al Parque Metropolitano, nunca va a adivinar que está sólo a cuatro cuadras de Pedro de Valdivia con Providencia. Acá estás en un bosque al medio de la ciudad”, dice Guillermo Navarrete, de Sendero de Chile, desde su oficina en el cerro San Cristóbal.

Con sus 722 hectáreas, el Parque Metropolitano de Santiago es el área verde urbana más grande de Sudamérica. Al año recibe 4 millones de visitantes y es gracias a su extensión y localización que también decenas de especies animales decidieron volverlo su hogar.

“Es un corredor muy bien conectado con el cerro Manquehue, con Chicureo y con toda la precordillera, entonces para las aves y la fauna en general no es un obstáculo tan grande llegar allí”, explica Eduardo Pavez, vicepresidente de la Unión de Ornitólogos de Chile (Unorch).

El director del Parque Metropolitano, Mauricio Fabry, es claro: “Hubo una tesis de grado que censó una cantidad de más de 20 aves que lo habitan de forma habitual: hay aves pequeñas, como chincol, cachudito, rara -una especie nativa que se ve cada vez más-, y más hacia Huechuraba hay bastantes turcas. Además, es más raro, pero hacia Providencia se pueden observar gallinitas ciegas y, en la noche, lechuzas y chunchos“.
Zorzales, mirlos y tórtolas son pájaros comunes en la ciudad que también llegan a este sector, pero además hay otros menos conocidos. “Los peucos se refugian en las grandes arboledas del San Cristóbal para salir a cazar a otros sectores de Santiago. Para ellos el cerro es como un refugio. Hacia el lado de La Pirámide se puede encontrar el águila chilena. Por lo menos hay una pareja que se ve normalmente”, dice Pavez.
En sus árboles también anidan pitíos, fiofíos, carpinteros y perdices. Estas últimas se las encuentra más en la zona norte.
“Y a ellos se suman aves no residentes, como halcones, que usan el cerro para remontar. Y lo mejor es que no es necesario adentrarse en el bosque para verlos, los pájaros en general se dejan ver y escuchar. Sólo hace falta estar atentos”.
Cerro arriba
Los reptiles, como la llamativa iguana chilena, la lagartija lemniscata, algunas serpientes “bastante tímidas” -según Fabry-, además de sapitos de cuatro ojos, zorros culpeo, quiques (mamífero parecido al tejón), degú y el ratón de Darwin son otros de los habitantes propios de este pulmón de Santiago.
“El parque no sólo tiene un rol ecosistémico, a veces también es la única forma que tienen algunas personas de conocer la flora y fauna de un cerro”, agrega Fabry.
En la actualidad, se trabaja reforestando sus laderas con especies nativas y durante 2013 se deberían plantar mil nuevos árboles. “Las plantas nativas son más resistentes al medio ambiente, además, la idea es potenciar la flora propia que es muy hermosa y que la gente en general no conoce. Lo que sucede es que cuando el parque empezó a forestarse, esto era una cantera, muy pelada, y lo que más se plantó fueron aromos y eucaliptus, que son especies exóticas”, dice Gema García, ecóloga y jefa de la sección Jardines y Vivero.
Por eso, lentamente, se están reemplazando especies extranjeras por quillay, taras, quebrachos, boldos, maitenes y peumos.
El biólogo Luis Valladares ha aplanado el parque investigando para un proyecto de interpretación patrimonial. Allí ha encontrado estepas de espinos, bosques de pataguas y de álamos blancos, un sector de robles americanos, “con los que hacen los toneles de vino en California“, cedros, además de araucarias australianas, brasileñas y chilenas. “Si uno se da el tiempo de recorrer los senderos se encuentra con una variedad de ecosistemas de todo el mundo. Es muy interesante lo que se puede observar arriba del cerro”.
Visitas
El parque funciona todos los días, de 8:30 a 20:30 horas. Tiene cuatro accesos: La Pirámide (sólo se puede entrar caminando o en bicicleta), Avenida Perú 1001 (sólo a pie) y Pío Nono y Pedro de Valdivia Norte (peatones, ciclistas y autos).
*Fuente: diario El Mercurio

Imagen referencial: gentileza Reforestemos Patagonia