Despidiendo el año con la tradicional “Quema de monos”

“Año nuevo, vida nueva”, esta tradición del norte de Chile busca comenzar este nuevo año dejando atrás todo lo viejo, para así tener un mejor año.

cberriosdiaz | Flickr
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Cada año, las regiones del norte de nuestro país deciden celebrar la llegada del nuevo año con un ritual para despedir al que acaba de pasar, la quema de monos. Esta tradición tiene sus orígenes en la ciudad de Guayaquil, en Ecuador, que se desarrolló luego de ser introducida por los españoles en el siglo XIX. A partir de ese punto, diversas ciudades y países fueron incorporando este ritual dentro de sus tradiciones.

La “Quema de monos” consiste en construir pequeños o grandes personajes en base de papel, productos reciclados o ropa vieja. Este mono es una representación de lo malo y lo viejo, el cual debe ser quemado a las 12 de la noche en punto, para así comenzar el año completamente renovados y sin ningún tipo de carga que podría haber dejado el año que se va.

La tradición, en las regiones del extremo norte de Chile, comenzó a tomar mayor protagonismo luego de los cierres de las oficinas salitreras. Aquellos que vivían en las pampas y practicaban este ritual tuvieron que emigrar a otras ciudades del norte; ocasionando así que el ritual se expandiera. En ciudades como Arica o Iquique, se mantiene la estructura original, personajes simples creados por grupos de amigos o familias, que se unen en torno a la quema de estos muñecos.

En cambio, ciudades un poco más hacia el centro del país, como Huasco y La Serena, con los años le han dado vida a figuras de grandes tamaños. Pero sin lugar a duda, la ciudad que más disfruta esta tradición es la de Tocopilla. Año a año son decenas de personas que inscriben sus figuras en un concurso que premia a las estructuras más impresionantes. Figuras que llegan a superar los 2 metros de altura y que son puestas en exhibición en diferentes sitios de la ciudad o en desfiles. Las figuras suelen ser inspiradas en personajes populares, ya sea de la cultura chilena o de películas y series. Adultos y niños por igual se hacen parte de esta verdadera fiesta.

En la ciudad de Santiago, la comuna de Macul ha tomado esta tradición nortina y la ha transformado en un gran carnaval. Cada 31 de diciembre en la noche, los vecinos de la comuna se reúnen en la Villa Santa Elena para crear un gran personaje que represente el año que se va. Una fiesta de fin de año llena de música, bailes y compañerismo.