Elaboran soluciones de vanguardia aplicables en el agro

Nueva generación de productos inocuos desarrollados con fórmulas propias resuelven múltiples inconvenientes en el campo.

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Un grano de uva bien adosado a su racimo no es sólo sinónimo de una fruta deliciosa o un vino irresistible. Significa también millones de dólares. Así lo entienden en Avance Biotechnologies, una compañía chilena que investiga, desarrolla y comercializa biotecnología de vanguardia reconocida por empresarios nacionales y que se exporta a América Latina y Europa.

Por lo mismo, elaboraron en sus laboratorios una sustancia inofensiva para el ser humano y aplicable a cualquier tipo de vid, pero sobre todo a aquéllas cuyas bayas adolecen de una mayor tendencia espontánea al desgrane, una característica que presenta alrededor de un tercio de las que se cultivan en el país.

Rociado 10 días antes de la cosecha, el fluido consigue rebajar de 12 por ciento a 1 por ciento el desprendimiento de los frutos. Ese efecto, que parece mágico cuando se percibe a simple vista, le valió a la empresa el premio nacional Avonni en la categoría Ciencias, que entrega la entidad sin fines de lucro Foro Innovación, en conjunto con medios de comunicación, órganos estatales y privados.

El milagroso Sunken –el nombre comercial del producto en cuestión- forma parte del portafolio que Avance Biotechnologies nutre desde su creación a principios de la década y que ya cuenta con abonos, fungicidas y bactericidas, una pintura especial para la protección de cortes de poda e injertos, además de un surfactante probado exitosamente en cerezas.

“Nuestra intención es trascender con lo que hacemos, ver la fruta en el estómago y no solamente colgada en el árbol”, comenta sobre la filosofía sustentable de la firma su gerente general, el ingeniero Juan Rencoret, quien junto al químico Mario Reyes, el responsable del área de Investigación y Desarrollo, lidera el equipo multidisciplinario de Avance Biotechnologies.

Diversificación y constancia

El modus operandi de la compañía, asentada en un área industrial del norte de la ciudad de Santiago, le ha permitido ampliar su ámbito de acción más allá del campo, a rubros como la cosmética o la minería. Allí escuchan todos los requerimientos, sin importar su naturaleza ni qué tan insólitos suenen, pues se asume que cada uno podría traducirse en nuevas ideas.

Cuentan sus ejecutivos que ése fue el caso de una solicitud para optimizar la obtención de la baba de caracol, un insumo muy popular en las cremas de belleza. Avance Biotechnologies creó un proceso para el aprovechamiento óptimo de la proteína clave. Pese a ello, su presentación seguía siendo un impedimento para enviarla al exterior. ¿La respuesta? Se deshidrató y la saliva ahora se exporta como pellet.

“A diferencia de otros laboratorios, nuestro taxímetro comienza a correr desde que mostramos el prototipo de lo que el cliente tenía en mente. Y cuando éste no tiene la capacidad de pago, porque muchas veces ha pensado a priori que nunca lo conseguiríamos, evaluamos su relanzamiento o su aplicación en algún diseño que esté huérfano”, resume Mario Reyes.

La compañía también ha experimentado con una de las materias primas más abundante en Chile, el cobre, creando un proceso para reducirlo a 0,2 micrómetros (micras) y convirtiéndolo en un polvillo impalpable y no tóxico, empleado por su potencial bactericida en la industria médica y textil, pero también en el ámbito de la defensa y la electrónica.

“Todos los desarrollos fueron complejos, básicamente porque se trató de productos nuevos, eficientes y sin impacto en el medio ambiente o las personas, desde que fueron concebidos hasta su uso, en procesos que involucraron a todos los integrantes de la empresa y que nos estimularon a adoptar una disciplina de constante aprendizaje”, reflexionan.