Imágenes captadas desde Chile permiten el descubrimiento de siete nuevos planetas similares a la Tierra

La NASA reveló que siete planetas orbitan una estrella enana ultrafría a cuarenta años luz de nuestro planeta y al menos tres de ellos podrían tener océanos de agua

lasilla
European Southern Observatory

Las posibilidades para la astronomía del norte de Chile son reconocidas alrededor del mundo, razón por la que decenas de observatorios se han instalado entre la regiones de Arica y Parinacota y de Coquimbo. Uno de esos observatorios es La Silla, ubicado en la región de Coquimbo, el cual a su vez tiene más de dieciocho telescopios, transformándolo en uno de los observatorios más grandes del hemisferio sur. Es justamente desde este observatorio, y utilizando el telescopio TRAPPIST, que se captaron las imágenes que permitieron descubrir la existencia de un sistema solar a cuarenta años luz de la Tierra. Imágenes captadas desde el Very Large Telescope, ubicado en el Observatorio Paranal, en la nortina región de Antofagasta, y desde un telescopio espacial también fueron clave para el descubrimiento del prometedor sistema.

La importancia de este descubrimiento radica en la particularidad del sistema de planetas que orbita la estrella enana ultrafría bautizada como TRAPPIST-1: los siete planetas que lo conforman tienen tamaños sorprendentemente similares al de la Tierra. Por otro lado, tres de esos planetas están dentro de la denominada “zona habitable”, es decir, la zona ubicada a una distancia de la estrella que haría posible la presencia de agua y con ello, quizás, vida.

El sistema de TRAPPIST-1 está ubicado a cuarenta años luz de la Tierra, es decir, si fuera posible viajar a la velocidad de la luz, tardaríamos alrededor de cuarenta años en llegar. Como el viaje a la velocidad de la luz aún no es posible, en las condiciones actuales un transbordador espacial demoraría 1,5 millones de años en llegar a alguno de los planetas que conforman el sistema.

Este descubrimiento ha impactado al mundo de la ciencia, y el próximo paso es determinar si los planetas dentro de la zona habitable cuentan con agua en estado líquido y analizar las posibilidades de vida. Diversos telescopios y observatorios ya existentes ayudarán en el proceso, pero se espera que dentro de los próximos años se inauguren nuevos centros de observación que entreguen nuevas herramientas e imágenes a los científicos. Dos de estos telescopios estarán emplazados en Chile: el Telescopio Europeo Extremadamente Grande y el Telescopio Gigante de Magallanes. Ambos proyectos verán sus primeras observaciones en la primera mitad de la próxima década y prometen ser referentes de la nueva generación de telescopios ópticos en el mundo.