Ingenieros chilenos desarrollan software contra plagio de textos

Herramienta, que ha sido probada con éxito entre estudiantes de todos los niveles, detecta hasta copias disimuladas con sinónimos.

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Así como facilita la investigación por la posibilidad de acceder a una cantidad inconmensurable de bibliografía desde cualquier computador, Internet se ha transformado en caldo de cultivo para que estudiantes de todos los niveles copien textos literalmente presentándolos como propios.

Fue precisamente esta extendida práctica la que inspiró a un equipo de ingenieros de la Universidad de Chile para crear un programa informático que detecta incluso las reproducciones disfrazadas con sinónimos, al que bautizaron Docode, por la sigla en inglés para Document Copy Detector.

Según la crónica del diario La Tercera, Juan Velásquez, Sebastián Ríos y Gastón L’Huillier desarrollaron esta herramienta –financiada con fondos de la estatal Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt)- “debido a la poca variedad de programas de ese tipo existentes para la lengua española”.

“Aunque será lanzado para su venta entre julio y agosto de este año, ya puede ser probado en su versión beta desde el sitio www.docode.cl. Allí promete entregar no sólo resultados de copias textuales, sino que también de aquellas cuando el estudiante altera parcialmente el texto plagiado”, agregó.

“El software no sólo compara con la web, sino que también con todos los trabajos entregados, permitiendo crear la red social de la copia dentro de un curso”, explicó el director alterno del proyecto, el ingeniero civil industrial de la misma casa de estudios Sebastián Ríos.

El matutino de Santiago añadió que “el sistema ha incorporado códigos que permitirán el análisis semántico de los textos, esto es, que la comparación no se haga sólo palabra a palabra, como puede ocurrir con una búsqueda de un párrafo en Google, sino que también compara el sentido de las frases y los párrafos del texto en cuestión”.

Docode ya ha sido testeado con éxito en escuelas y en los propios cursos de sus creadores con muy buenos resultados, tanto que la prevalencia de las copias se redujo a niveles mínimos.

A modo de anécdota, Ríos reveló que incluso en un magíster se hallaron dos trabajos “mortalmente parecidos”, cuyo plagio terminó siendo reconocido por los culpables, finalizó La Tercera.