Isla Navarino y los tesoros del fin del mundo

La Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos y un bosque al que solo podrás acceder a través de una lupa, son algunas de las sorpresas que puedes encontrar en esta isla al fin del mundo.

Felipe Gera Malgor / Imagen de Chile
Felipe Gera Malgor / Imagen de Chile

La última isla de la Patagonia antes de los gélidos mares que separan el continente americano de la Antártica, es la austral Isla Navarino. Conteniendo los principales poblados del archipiélago de Tierra del Fuego, la isla se ha convertido en el lugar que más concentra gente en la Provincia de la Antártica Chilena y la comuna de Cabo de Hornos. Un territorio al fin del mundo, que esconde y resguarda enormes hectáreas verdes indispensables para la biosfera y la investigación.

En lo extremo del territorio, también la geografía se yergue imponente. Destaca el cordón montañoso Dientes de Navarino, nombre debido a sus pináculos dentados, que junto a sus lagos y otros paisajes naturales de Tierra del Fuego alberga el conocido trekking más austral del mundo, que cada verano recibe a entusiastas y profesionales del deporte extremo.

A partir de 2005 el Cabo de Hornos fue nombrado por la UNESCO como Reserva de la Biosfera. Además de convertirse así en la reserva más austral del mundo y la única marítimo-terrestre en Chile, el área adquiere enorme relevancia al ser territorio de una amplia área de bosques sub-antárticos que en su mayoría no han sido tocados y se encuentran resguardados de la mano del hombre.

Parque Etnobotánico Omora

Entre los bosques nativos de lenga, ñirre y coigue típicos de la zona, permanece protegido un universo de más de 1.000 hectáreas que solo puede ser apreciado con la ayuda de una lupa; el Parque Etnobotánico Omora. Cubriendo las cortezas de los árboles o al nivel del suelo, este micro bosque compuesto principalmente por líquenes, musgos y hepáticas forman una verdadera alfombra de distintas texturas y colores, que es en sí misma uno de los mayores tesoros de la Patagonia

El parque es, de esta forma, un centro científico de investigación, educación y conservación, dependiendo en términos administrativos de la Universidad de Magallanes, del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB-Chile) y la Fundación Omora. Es a través de esta constante investigación que se ha descubierto como este verdadero microuniverso posee una flora que impresiona por sus capacidades no solo homeopáticas, sino también de predicción del calentamiento global.

Foto: Paola Vezzani

Foto: Paola Vezzani

Con el fin de promover la existencia de esta reserva, además de concientizar y enseñar al público general sobre la importancia de la conservación de la flora y fauna en su totalidad, es que se creó el concepto de “Ecoturismo con Lupa”. A través de visitas guiadas por estudiantes e investigadores a través de los bosques magallánicos, se ha logrado acercar estos universos en miniatura a la vida de la gente; conectándose con su diversidad y belleza. Este mismo aspecto fue el que llamó la atención del jurado de Top 100 Sustainable Destination, donde la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos recibió un reconocimiento.

Es así como Isla Navarino no solo es reconocida como el verdadero fin del mundo, sino que también como un lugar crucial para la conservación de la flora y fauna austral, además del fomento a la investigación de esta misma.

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