La liga profesional

Por Julio Salviat W.*

jorgerobledo

La revolución que dio origen a Colo Colo desembocó en 1933 en la creación de la liga profesional, formada inicialmente por Audax Italiano, Badminton, Colo Colo, Green Cross, Magallanes, Morning Star, Santiago National y Unión Española. De esos clubes, sólo los equipos de las colonias itálica y española, además de Colo Colo, se mantienen en la división de honor.

Hito importante en la historia del fútbol chileno es la construcción del Estadio Nacional, con capacidad para 60 mil personas, inaugurado el 3 de diciembre de 1938. El llamado “elefante blanco”, por la creencia de que nunca vería su capacidad colmada, incentivó la venida de equipos extranjeros, especialmente argentinos, con el consiguiente progreso en organización, técnica y táctica. En 1962, el recinto fue ampliado para 80 mil personas. Actualmente, por razones de seguridad, acoge a un máximo de 73 mil.

Otro factor de desarrollo fue la incorporación de los representativos de las Universidades de Chile (1938) y Católica (1939) a la competencia profesional. Con ellas se integró un nuevo contingente de público y asomó el rostro femenino en los estadios.

La presencia de futbolistas extranjeros fue un buen anzuelo de atracción. Era normal que los equipos nacionales formaran un bloque completo con jugadores foráneos. En 1936, por ejemplo, Magallanes tenía  una delantera compuesta sólo por argentinos. Y en un par de temporadas más lucía una línea media formada por tres astros peruanos.

La contratación más espectacular del fútbol chileno se produjo en 1949, cuando Universidad Católica incorporó a José Manuel Moreno. El  “Charro”, apodo que el “insider” se ganó en México, había jugado en “la Máquina” de River Plate (Muñoz, Moreno, DiStefano o Labruna, Pedernera y Loustau) y está considerado entre mejores futbolistas de todos los tiempos.

La incorporación más valiosa, en cambio, fue la de Jorge Robledo, un jugador del Newcastle United de Inglaterra, que vino a enseñar una nueva concepción del fútbol, dentro y fuera de la cancha. Robledo, nacido en una oficina salitrera del norte del país, hijo de criollo y de inglesa, se radicó siendo muy niño en tierras de su madre. Antes de incorporarse a Colo Colo, en 1953, “el Gringo” -así lo llamaron- le había dado el título al Newcastle en la Copa Inglesa. Con él venía su hermano Eduardo, un volante luchador, más que talentoso.

Jorge Robledo dio lecciones objetivas de sobriedad, funcionalidad, sentido de equipo y conducta profesional. Y, a la vez, contribuyó a jerarquizar el espectáculo, con lo que atrajo a gente nueva a los estadios.

Entre los que se ganaron la admiración de los aficionados locales figura el español José Fernández, “Passeiro”, un gallego goleador que defendió a Universidad de Chile a comienzos de los 50. En canchas chilenas terminaron sus carreras figuras como el brasileño Zizinho, el argentino Kempes, el uruguayo Mazurkiewicz. Y derramaron talento valores como los seleccionados argentinos Néstor Gorosito, Alberto Acosta y Marcelo Espina, en los tiempos modernos, y Miguel Angel Montuori, un argentino que llegó sin hacerse un nombre en 1954 y que, traspasado a la Fiorentina, llegó a capitanear la selección italiana.

La imagen es parte de las colecciones de la Biblioteca Nacional y está disponible en www.memoriachilena.cl