La pandilla del loco

Por Julio Salviat W.*

En 1889, David N. Scott, fundó el Valparaíso F.C., el primer club chileno de fútbol capaz de enfrentarse al del “colegio de nombre raro e interminable”. Pronto se fundarían otros, todos de orígen foráneo: el English Stocking and Hall School y el Rogers F.C., formado exclusivamente por ejecutivos y empleados de la Casa Rogers, que importaba el té que consumían los chilenos.

capitanes

En el Valparaíso F.C. aparecieron los primeros apellidos criollos. Su primera formación estuvo constituida por Tapia; Bourdon y Urra; Gallardo, Yeoman y Velasco: Pérez, Núñez, Gemmell, Cerrutti y Page. Cayó 1-2 frente al McKay, que formó -¡vaya diferencia de apellidos!- con Mac Naughton; Scott y Reynolds; Crangle, MacLaughlin y Bailey; Baldwin, Milie, Chrisholm, Fleming y Lawson.

En 1893, ya se había disputado el primer “interciudades” entre las selecciones de Valparaíso y Santiago: de visitantes, los porteños vencieron por 7 a 2; como locales, ganaron por 5 a 0. El 25 de noviembre de ese mismo año, se disputó el primer encuentro internacional. La selección de Valparaíso enfrentó nada menos que a la de Argentina. Empataron a uno. La otra curiosidad: en ninguna de las formaciones aparece un apellido que no sea británico.

Un año después se organiza el primer campeonato chileno, previa formación de la primera liga, integrada por nueve clubes: Cable West World, Cerro Concepción, Escocia, Inglaterra, Liga de Fútbol de Valparaíso, MacKay, Santiago, Valparaíso F.C. y Viña del Mar. Es la antesala para la creación de la Football Asociation of Chile, que ve la luz en 1895.

Antes de que muriera el siglo, ya destacaban otros clubes. Entre ellos, el Santiago Wanderers, fundado según las crónicas en 1896 y según sus hinchas en 1892, pero que -de una forma u otra- igual es el club más antiguo del actual campeonato nacional chileno.

Lo que había comenzado como una mera entretención de extranjeros ya era un espectáculo que atraía espectadores criollos. Y paralelamente, en la capital, el fútbol crecía de manera semejante, alentado por los empleados de tienda ingleses. Los paseantes miraban con asombro el espectáculo. Un grupo formado por el pionero de la actividad entre los estudiantes santiaguinos, un bondadoso profesor de caligrafía y dibujo del Santiago College llamado Mr. Vincent, pronto fue apodado como “la pandilla del gringo loco”.

Pero míster Vincent impuso sus términos. Logró que la dirección del colegio aceptara al fútbol como parte del programa educativo. Y eso contagió a otros establecimientos educacionales, entre ellos el Instituto Inglés y el Instituto Nacional, y a más negocios comerciales, que dieron origen a clubes como el Santiago Rangers, el Santiago Athletic y el Unión.

A comienzos del siglo XX, el fútbol dejaba paulatinamente su condición de elitista, para convertirse en un deporte popular. Surgen el Chile Obrero, el Chile-Argentina, el Bandera, el Magallanes. Y otros más con tintes ingleses: el Santiago National y el Thunder.

Paralelamente, el fútbol crece en otros lugares del país. Coquimbo, puerto nortino que servía para abastecer a los buques de guerra ingleses que patrullaban el Océano Pacífico, recibió pronto la influencia futbolera de los marinos. Y otro tanto aconteció en Antofagasta, más al norte, donde el gran espectáculo inicial del fútbol en Chile fue un partido entre las tripulaciones de un barco escocés contra un seleccionado de la colonia inglesa residente.

Y así se fue extendiendo el balompié por Iquique y las oficinas salitreras por el norte, y por Talca y Concepción por el sur.

La imagen es parte de las colecciones de la Biblioteca Nacional y está disponible en www.memoriachilena.cl