La ruta del vino sustentable en Chile

Desde fines del siglo XX, Chile se ha ido convirtiendo en una verdadera potencia de la industria vitivinícola. Al posicionarse dentro del mercado internacional, el país también ha ido cambiando sus métodos de producción por nuevas técnicas que buscan asegurar el bienestar del medio ambiente.

Uvas
Imagen: Jorge Dalmau

Por años, Chile ha sido conocido internacionalmente por la calidad de sus vinos. Su variada geografía, en la que abundan valles con climas mediterráneos lo hacen el lugar propicio para una vasta producción vitivinícola. Estas y otras características naturales fueron las que permitieron que a fines del siglo XIX, las plantaciones de vid chilenas no se vieran afectadas por la plaga filoxera que arrasó con diversas cepas en Europa y que se extendió hasta Perú. En 1994 y más de un siglo después, se descubrieron en Chile las únicas plantaciones de una de las cepas que se creían perdidas para siempre: el Carmenere, que desde entonces ha pasado a ser la variedad insigne del país.

Con el fin de proteger las cualidades naturales de nuestro territorio, las viñas se han encargado de invertir para mejorar sus procesos de producción para así reducir su impacto en el medio ambiente y alcanzar un ritmo de producción sustentable. El desarrollo de nuevas prácticas de producción llevó la asociación Vinos de Chile a crear el “Código Nacional de Sustentabilidad de la Industria Vitivinícola Chilena” que regula y certifica a las viñas que adhieren a este modo de producción. Acá te invitamos a conocer las prácticas amigables con el medio ambiente de algunas viñas.

Viña Caliterra: Combatiendo plagas con aves rapaces

Viña Caliterra no sólo tiene el mejor Carmenere de Chile de acuerdo a los 11th Annual Wines of Chile Awards de 2013, sino que también poseen innovadoras políticas sustentables. Ubicada en el Valle de Colchagua, a solo 150 km de Santiago, esta viña ha desarrollado un proyecto único en Chile para el control de plagas. Por medio de unos refugios en altura, Caliterra busca atraer aves rapaces nativas del sector y que se han visto vulneradas por la caza indiscriminada que existe en los alrededores. De esta forma, los terrenos de la viña ofrecen un refugio seguro para aves como jotes, águilas y halcones y éstas, a su vez, se encargan de controlar las plagas que afectan las plantaciones de vid, evitando el uso de pesticidas y asegurando el más mínimo impacto en el ecosistema.

El control de plagas con aves rapaces se suma a otras prácticas sustentables que Viña Caliterra viene aplicando hace un par de años, como el uso de corredores biológicos en sus plantaciones, la ayuda de caballos salvajes para el control de incendios forestales y el uso racional de agua. Estas prácticas son las que han moldeado su filosofía de producción amigable con el medio ambiente. Es más, el Código de Sustentabilidad desarrollado por Caliterra sirvió de modelo para el Código Nacional de Sustentabilidad lanzado más tarde por la asociación Vinos de Chile.

Viña Cono Sur: Corredores biológicos para controlar plagas

Viña Cono Sur también ha apostado por una filosofía amigable con el medio ambiente, la cual se refleja hasta en los más mínimos detalles de su producción. Su equipo, por ejemplo, se desplaza en bicicleta hacia y dentro de los fundos. A esto se suma el uso de corredores biológicos en el control de plagas. “Los corredores atraen más bichitos, más cosas que uno a simple vista no las ve, que son los que nosotros queremos que actúen como controladores de las plagas que atacan nuestro viñedo”, dice Gregorio Maulén, subgerente del Fundo Matriz de Viña Conosur, en este video. Es que en los corredores biológicos, la misma flora nativa del Valle de Colchagua en el que se ubican los viñedos, se vuelve un refugio para los enemigos naturales que atacan las plantaciones. De esta forma, se reduce el uso de compuestos químicos en la producción del vino.

Viña Emiliana: Vinos 100% orgánicos

La filosofía sustentable no sólo considera aspectos de producción en los viñedos, sino que otro importante componente es la relación que se establece con la comunidad con la que se trabaja. En Viña Emiliana, ubicada en el Valle de Casablanca, también en la zona central de Chile, el aspecto social de la sustentabilidad está presente a través del programa de becas y capacitación que ofrecen a sus trabajadores con el fin de que estos puedan superarse y adquirir nuevos conocimientos. También, Viña Emiliana ha destinado 1,5 hectáreas de sus viñedos para apoyar el desarrollo de microempresas de sus propios trabajadores. En estas áreas se dan otros subproductos naturales como miel, aceite de oliva y hortaliza, que los colaboradores de Emiliana pueden trabajar y comercializar. Esto es posible debido al cuidadoso trabajo de conservación ambiental que se hace en la Viña.

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