La voz del barrio

Más de 370 radios comunitarias transmiten en sus vecindarios, con sus voces y sus propios temas locales. La Cámara de Diputados aprobó una ley que les permitirá un nuevo impulso.

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Las paredes están cubiertas con cajas de huevo, recicladas y convertidas en un barato aislamiento acústico. Hay que controlar el ruido que viene de la calle. Una mesa redonda ocupa casi todo el espacio de la sala. Un micrófono para conversar “al aire” y un par de sillas complementan el equipamiento. El “aire” es el aire del barrio Independencia, específicamente el ex Hospital San José. Donde antiguamente hubo camillas, ahora está instalada la emisora comunitaria Radio Fusión que con una potencia de solo un watt puede ser escuchada en dos comunas del sector norte de Santiago: Independencia y Conchalí.

Un vidrio separa la sala de locución. Tras él, el radiocontrolador Ricardo Ányel hace gestos con la mano para que el locutor Alberto Cancino empiece a conversar sobre música. Después da paso a una canción y luego a un aviso de servicio a la comunidad que es transmitido por la frecuencias 102.9 FM y 90.1.

Esta escena forma parte de la rutina diaria de Radio Fusión, pero también se repite con pequeñas variaciones en cerca de 377 emisoras de mínima cobertura que se extienden por el territorio chileno, entre la ciudad norteña de Arica a la austral Punta Arenas. Según Cancino, quien también es presidente de la Asociación Nacional de Radios Comunitarias y Ciudadanas de Chile (Anarcich), a nivel de América Latina, Chile es el país que tiene más radios comunitarias reguladas.
 
Juntas vecinales, centros culturales y de educación, universidades, iglesias católicas y evangélicas son sólo algunas de las instituciones que difunden contenidos por este medio.

Las cosas han cambiado en los últimos años. El radiocontrolador ordena la programación a través del computador. Ya no hay tocadiscos en los estudios. “Somos de otra generación, la del mouse y del ZaraRadio, que es un programa automatizado para la radio que se descarga desde Internet”, explica Ányel. Para la instalación de una radio, tampoco es necesario contar con estudios sofisticados.

La radio comunitaria muchas veces se encuentra en una vivienda común y corriente. Carlos Radrigán, dirigente de vecinos de Santa Adriana, sector modesto de la zona sur de Santiago, simplemente despeja la mesa del comedor de su casa para transmitir en la Radio Ambiental una sesión del taller de periodismo comunitario que organizó la Fundación Víctor Jara en la comuna de Lo Espejo. Las radios también recogen las noticias del barrio, comparten avisos de trabajo, difunden contenidos de cuidado del medio ambiente, promoción del patrimonio cultural y prevención de violencia y consumo de drogas, pero sobre todo estimulan la participación de la comunidad.

En otras ocasiones estos medios se nutren de la programación de otras iniciativas radiales, que son descargadas por Internet. Es el caso del Foro Ciudadano, un programa que se emite tres veces a la semana, que trata sobre temas tan diversos como los derechos humanos, la sexualidad y los pueblos originarios y que es conducido por la locutora Vicky Quevedo.

Los vecinos son tanto los auditores como gestores de estas emisoras. “Cuando un grupo de vecinos decide emprender un proyecto radiofónico, lo que importa, no son los límites del barrio o comuna, sino sus preocupaciones y problemas. El medio permite transformar estos problemas en desafíos compartidos, lo cual redunda a veces en mejorar la calidad de vida de los vecinos. Eso es una radio comunitaria”, sostiene Alberto Cancino. Este tipo de emisoras independientes y autogestionadas también promueven la diversidad cultural y la expresión pública de los ciudadanos.

Nuevo impulso

Uno de los mayores desafíos de las radios comunitarias ha sido su autogestión. La mayoría de las veces la participación en estas iniciativas es voluntaria y la normativa chilena no autoriza la difusión de avisos. Pero la reciente aprobación en la Cámara de Diputados de la ley de radios comunitarias tiene esperanzados a los representantes de estos medios.

El nuevo reglamento permitirá que las emisoras transmitan avisaje, lo cual mejorará el financiamiento de las radios, y aumentará su cobertura al ampliar la potencia de 1w hasta 25 w. Las concesiones otorgadas se renovarán en adelante cada quince años, lo cual les dará más continuidad.

 “Después de 15 años se ha hecho justicia. Somos cientos de comunicadores que desde los años noventa surgimos con la firme convicción de que necesitábamos medios de comunicación para comunicar ‘lo nuestro’ y ‘dar cuenta’ de los problemas y necesidades propias de nuestra población”, concluye Cancino.