Lanzan sitio web que difunde y valoriza el patrimonio de chinchineros y organilleros de Chile

La iniciativa del Colectivo Patrimonio Sonoro recopila la historia de 15 familias que llevan la tradición del organillo, el chinchín y el bombo en la sangre.

Patrimonio Sonor Chinchinero
Imagen: Patrimonio Sonoro

“Por años, han subido y bajado las escaleras de la quebrada donde residen, una casa construida a pulso y con esfuerzo, con más de cuatro pisos es un verdadero emblema de la arquitectura porteña, de allí por años se prepararon los organillos y chinchines que salieron a los cerros y al puerto”. Así parte la biografía de los Castillo, una de las familias de organilleros y chinchinearos más emblemáticas de Valparaíso. Junto a 14 familias más son parte de www.patrimoniosonoro.cl, proyecto lanzado el mes pasado en el GAM y que busca rescatar su oficio y posicionarlo como patrimonio de Chile.

Con sus organillos, chinchines y bombos, los representantes de este arte popular se desplazan a lo largo de del país llevando melodías que suenan a otros tiempos. Son personajes únicos de Chile, como dice la página de inicio del sitio de Patrimonio Sonoro. Los gestores del proyecto, el colectivo homónimo, explican que la iniciativa nació a partir de un acercamiento y vinculación con los cultores del oficio. Así fue como se propusieron trabajar en conjunto con las 15 familias de chinchineros más emblemáticas del país con el objetivo de generar un canal de difusión para su larga tradición.

Como plataforma de difusión, el portal de Patrimonio Sonoro no sólo recopila las historias de éstas 15 familias de Santiago, Valparaíso y el Maule, sino que también provee material fotográfico y audiovisual, realizado con la intención de “abrir nuevos mercados y alcanzar nuevas audiencias para fortalecer el desarrollo de esta expresión genuina del arte popular chileno”. Así es como en uno de los videos del sitio se puede ver a la familia de Héctor “Tito” Lizana, uno de los más antiguos representantes del oficio que siguen vigentes hoy en día, haciendo gala de sus talentos en las faldas del Cerro Santa Lucía en Santiago.

La historia de los Lizana se remonta a fines de los años 30. Tras perder a sus padres a la edad de 10 años fue adoptado por un grupo de organilleros que se apostaba cerca de su casa. Debido a su agilidad y destreza con el baile, Héctor revolucionó el oficio y fue el responsable de una de sus transiciones más importantes: darle vida al desplazamiento del chinchinero, hasta entonces acostumbrado a trabajar de forma estacionado debido a las restricciones del organillo.

De no ser por la iniciativa de Patrimonio Sonoro, el aporte de Lizana a la historia del oficio habría quedado indocumentado. Junto con la historia personal de cada familia, el sitio también entrega una revisión histórica de la tradición de los chinchineros y organilleros de Chile, además de artículos críticos que analizan su rol en la definición identitaria del país. De esta manera, www.patrimoniosonoro.cl es prueba de cómo las nuevas plataformas pueden ser puestas al servicio de viejas tradiciones, ayudando así a la construcción y difusión de la imagen país.

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