Literatura inspirada en ciudades de Chile

Muchos escritores se han visto inspirados por las ciudades de nuestro largo y diverso territorio. En el Día del Libro queremos hacer un homenaje no solo a ellos sino que a los lugares que muchas veces actúan como verdaderos protagonistas. ¿Qué otra ciudad o novela hubieses agregado?

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Chile es un país con un gran patrimonio cultural, donde cada ciudad y cada rincón esconde historias y secretos que revelan la identidad única de cada lugars. Es por lo anterior que muchas de estas ciudades han servido como escenario o inspiración para diversos artistas literarios, convirtiendo a cada espacio en un verdadero personaje más.

Te invitamos a revisar esta colección de novelas y autores que a través de palabras nos llevan en un recorrido por diversas ciudades de Chile.

“La Reina Isabel cantaba rancheras” – Hernán Rivera Letelier

A pesar de haber nacido en Talca, Rivera Letelier vivió gran parte de su infancia y juventud en el norte de Chile; hasta los 11 años en la oficina salitrera Algorta, 3 años en la ciudad en Antofagasta y luego regresó como obrero a una salitrera. La pampa no solo se convirtió en el escenario de sus novelas y trabajos, sino que también es una representación del alma y el actuar de los personajes que habitan la época del auge del salitre.
Un ejemplo de esto es su primera novela “La Reina Isabel cantaba rancheras”, donde se nos presentan un sin fín de personajes típicos de la vida de las salitreras y el norte; de obreros y sacerdotes, hasta prostitutas y borrachos; todos relacionándose en un mismo contexto histórico.

“Mala Onda” – Alberto Fuguet

Un joven chileno de clase acomodada recorre la ciudad de Santiago en un intento de escapar de su vida, el hastío constante y la falta de sentido de una escenario que le parece gris y falso. Se sumerge en un ambiente lleno de fiestas, drogas, sexos y apatía; y es este mismo viaje interno el que se convierte en un recorrido por rincones clásicos y también desconocidos para él, de nuestra capital.

“Ardiente Paciencia” – Antonio Skármeta

Un joven de 17 años consigue un trabajo de cartero en el litoral central, y es asignado a entregarle las cartas a una única dirección; la de Pablo Neruda. La novela transcurre en Isla Negra, donde el poeta vivía en una de sus hoy conocidas casas, frente al mar y en la apacibilidad de una localidad sin muchos habitantes en los años 70.
No solo habla de la historia de nuestro país, sino de los procesos de un joven que se está convirtiendo en adulto. Este camino es acompañado por el poeta, que se vuelve su amigo, consejero y confidente.

“Sub terra” – Baldomero Lillo

A finales del s.XIX e inicios del s.XX, Lota y Coronel se habían convertido en focos de desarrollo industrial debido al auge de la extracción del carbón. Baldomero Lillo, en su primera recopilación de cuentos, publicó Subterra; una serie de relatos que eligieron como escenario la mina misma. Bajo tierra y en condiciones generalmente infrahumanas, los obreros del carbón trabajaban jornadas y jornadas sin descanso y es esta realidad, sin filtro ni suavidad, la que plasmó Lillo en Subterra.

“Cabo de Hornos” – Francisco Coloane

En el sureño pueblo de Quemchi, Chiloé, nació Francisco Coloane. Siendo hijo de un capitán de barco ballenero y después habiendo trabajado en una estancia en Tierra del Fuego, Coloane centró su literatura en la relación del humano con lo salvaje de la tierra, lo que lo llevó a ser llamado el “Jack London de Sudamérica”.
“Cabo de Hornos”, una compilación de cuentos, convierte en su personaje principal a la inclemente naturaleza austral, que además sirve como hilo conductor de las 14 historias que toman lugar en el fin del mundo.