Los primeros esbozos

Por Julio Salviat W.*

Las principales ciudades de Chile eran aldeas cuando el siglo XIX se alejaba del anterior para acercarse al siguiente. En su lento desarrollo, destacaban dos: Santiago, la capital, y Valparaíso, su primer y principal puerto. Es junto a las olas donde nace el progreso del país, en todo orden. De allí parte la lustrosa paralela para que ruede el ferrocarril, allí debuta la máquina de vapor y se levanta el primer cuartel de bomberos. Allí se funda el primer gran periódico.

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Desde ese muelle sale hacia Europa el salitre nortino antes de que se construyan puertos más cercanos a los yacimientos. A esa rada llega la gente del viejo mundo. Y con ella, el progreso. En este puerto se afincan las colonias. Ingleses, franceses, italianos y españoles -conscientes de que se quedarán acá para siempre- derraman sus costumbres en los cerros y buscan entretención en el plano.

Son los ingleses quienes le dan vida al deporte en Chile. Organizan sus actividades físicas y las practican después de cerrar sus negocios comerciales, en medio de la curiosidad de los observadores. El turf es lo primero. No cuenta Valparaíso con grandes baldíos planos, pero la dificultad es menor: a poca distancia está Viña del Mar, de lomajes más suaves, más propicios para las carreras de caballos y para la práctica del cricket, las dos actividades pioneras en el desarrollo deportivo chileno. En 1870, ya eran populares las reuniones de cada domingo para ver o practicar esas disciplinas. Y ya estaban organizándose otras, como el tenis y el bádminton.

A Valparaíso llegó el primer balón de fútbol y se instaló pronto en la cancha de cricket, donde los entusiastas ingleses ya habían levantado arcos para practicar rugby.

Las casas comerciales y los colegios ingleses fueron los centros donde germinó el fútbol. No pasó mucho tiempo para que el llamado “juego de los gringos” tuviera participantes criollos. Empleados de las tiendas y alumnos de colegios ingleses aprendieron rápidamente las reglas y se entusiasmaron con la práctica del juego.

En el Cerro Alegre, uno de los principales centros de residencia de los ingleses en Valparaíso, funcionaba desde 1851 el McKay and Sunderland School, que se constituyó en el semillero donde germinaría el fútbol chileno. El capitán del equipo de ese colegio, Andrés Gemmel, encontró gran número de voluntarios para emparejar un terreno en el camino al cerro y levantar así la primera cancha urbana del país.

La imagen es parte de las colecciones de la Biblioteca Nacional y está disponible en www.memoriachilena.cl