ONG chilena se propone salvar al mundo conservando a las abejas

El reto de Plan Bee suena titánico, pero la vida en el planeta podría extinguirse si las colmenas continúan vaciándose.

Más del 60% de los alimentos que consumen los humanos es fruto de la polinización que en silencio realizan las abejas. Según Albert Einstein, su desaparición sentenciaría la del hombre en un plazo de cuatro años. Por efecto de males como la nosemosis y circunstancias que van desde el cambio climático hasta las malas prácticas productivas, un tercio de la población de estos insectos muere anualmente, por lo que se teme que la próxima década podría haberse extinguido para siempre.

Con esas premisas, un grupo de profesionales chilenos se decidió a promover la apicultura sustentable, económica y ecológica desde la empresa Rejipro, que le introdujo tecnología a la elaboración de propóleos. Con ello, pudo mejorar la cantidad y calidad del cultivo en zonas rurales de la Región de Valparaíso, todo bajo un modelo de trabajo justo, en el que a los pequeños productores de miel les corresponde 70% de las utilidades.

“Aunque la mitad de las ganancias repartidas el último lustro han sido en alimentos y medicamentos, las abejas seguían débiles. La sequía y la insistencia en el uso de técnicas obsoletas o remedios inadecuados, entre otros factores, continuaban matándolas y haciendo nuestros esfuerzos insuficientes. Fue por eso que decidimos reorientar este impulso a través de una organización no gubernamental (ONG), que bautizamos como Plan Bee”, relata su director, Antonio Vuletin.

Apuesta de valor

Para asumir la defensa de estos artrópodos, presentes en Chile a lo largo de los 1.500 kilómetros que separan el desierto de Atacama y la Patagonia, se establecieron varias líneas de trabajo: entrega de suplementos alimenticios y medicamentos para las abejas; capacitación a los apicultores; reforestación con flora nativa; desarrollo y elaboración de nuevos biopesticidas y levantamiento de información en la pos de perfeccionar la actividad.

A poco andar, Plan Bee ha sumado apoyos entre autoridades, universidades y firmas privadas, pero sus necesidades son tan apremiantes y titánicas como el desafío asumido: el invierno austral se avecina y es urgente aprovisionar a abejas y apicultores de los insumos para la inactividad, además de conseguir para septiembre duplicar el número de habitantes de las colmenas, para lo cual lanzó una campaña de recolección de fondos.

Para Vuletin, el compromiso del equipo de 12 ingenieros, agrónomos y comunicadores de Plan Bee es clave también en el reto de concientizar a la opinión pública en la necesidad de salvar a las abejas: “Nunca nos hemos sentido más felices ni seguros de estar en el lugar correcto, devolviéndole la mano al destino a través de una apuesta de valor para el país”.

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