Pablo Neruda, un autodenominado cosista

En el natalicio de Pablo Neruda, recordamos algunas de las cosas que él más amó y coleccionó a la largo de su vida.

Dranish | Flickr
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Durante sus 69 años de vida, Pablo Neruda tuvo la oportunidad de recorrer diferentes países y lugares del mundo, ya sea por su labor como connotado poeta o por su trabajo como cónsul. Fue durante estos viajes que de a poco el artista comenzó a coleccionar un conjunto de objetos que le llamaban la atención, ya sea por su belleza o lo que generaban en él.

Para poder observar la mayor parte de las colecciones del poeta, es posible visitar las casas de Neruda que hoy en día están transformadas en museos; La Sebastiana en la ciudad de Valparaíso, La Chascona en la ciudad de Santiago, y su casa de escape en Isla Negra, la cual posee la mayor parte de sus colecciones.

Cuando se visitan estos lugares es posible darse cuenta inmediatamente el profundo amor y respeto que el artista tenía hacia el mar, ya sea a través de la arquitectura de las construcciones o los objetos que se encuentran dentro de ellas. Una de las colecciones que más llaman la atención es la de mascarones de barcos; aquellas figuras que son colocadas en la parte delantera de las naves. Incluso llegó a escribir un poema en torno a una de sus figuras favoritas, la María Celeste; la cual posee la característica de “derramar lágrimas” debido a la condensación causada por la chimenea sobre sus ojos de vidrios y la madera. Otra de sus figuras destacadas son La Medusa, la Guillermina, la Sirena Victoria, la María Rapa Nui y la Venus Cabalgante.

Otra de sus colecciones más destacadas corresponden a los caracoles que recolectó a lo largo de toda su vida. Neruda destacaba la simpleza, la textura y los colores únicos que cada una de estas piezas tenía, y para él cada caracola representaba una puerta a un mundo submarino. Su primera colección fue entregada a la Universidad de Chile, el alma mater del artista, como una forma de agradecer todo lo que la institución había hecho por él; colección conformada por más de 15.000 ejemplares. Existe una segunda colección de caracoles compuesta por alrededor de 600 piezas, las cuales actualmente se encuentran a cargo de la Fundación Pablo Neruda.

Una de las colecciones de Pablo Neruda que se puede observar en las diferentes casas del poeta son sus botellas, provenientes de diferentes partes del mundo. Las hay de todos los colores, tamaños y formas, incluso se observan algunas que contienen pequeños barcos dentro de ellas o con forma de mujer. Pero como para Neruda nada era al azar, desarrolló una forma única para organizarlas; aquellas botellas que eran azules debían ser ubicadas en ventanas que tuvieran vista al mar, y aquellas botellas de color café daban hacia la arena o el jardín.

Su colección de máscaras de madera, y su gran admiración por ellas, se desarrolló durante el tiempo que estuvo viviendo en África. Las formas, colores, tamaños y originalidad de las máscaras, llevaron a que el escritor comenzara a adquirir ejemplares provenientes de diferentes partes del mundo; la gran mayoría eran orientales, africanas y de la Isla de Pascua. Esta colección puede ser encontrada en su casa de Isla Negra.

Su última gran colección está ligada a su particular curiosidad hacia la entomología. Perfectamente ordenados en insectarios de vidrios, Neruda clasificó una gran variedad de insectos y escarabajos raros; pero tenía un lugar especial y destacado para su gran colección de mariposas, todas de diferentes colores, tamaños y procedencia.

A pesar de haber creado las colecciones más hermosas y únicas en torno a estos objetos, Pablo Neruda nunca se consideró a sí mismo un coleccionista; a él le gustaba llamarse un “cosista”, ya que como él mismo dijo en ocasiones, solo le gustaba juntar cosas. Dentro de las cosas más particulares que el artista gozó de juntar se encuentra un diente de narval, una ostra gigante, pequeños barcos de madera, campanas y por supuesto, miles de libros.

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