Pelo de Vicuña: Extracción y protección de la especie

Por su calidez y finura, el pelo de vicuña es la fibra animal más cara disponible en el mercado.

Vicuña
Imagen: qiv

Con un precio de venta de materia prima de alrededor de USD $500 por kilo y de producto final de más de USD $2.300 por unidad, el pelo de vicuña se ha convertido en la fibra animal más cara del mundo, y las prendas confeccionadas con él, en prendas de lujo.

“En la antigüedad, la vicuña vestía al Inca y a la realeza, y hoy viste a los millonarios del mundo”, comenta la líder del grupo de Investigación sobre Vicuñas, Camélidos y Ambiente, VICAM, Bibiana Vilá. El pelo de vicuña, es principalmente apreciado por su finura, que va entre los 12 y 14 micrones.

Esta preciada cualidad fue la que llevó a las vicuñas casi a la extinción, con menos de 10.000 animales en todo el altiplano a mediados del silgo pasado, después de cientos de años de matanzas sistemáticas para exportar a Europa sus codiciados cueros.

Entonces, un convenio de 1969 dio inició a un trabajo de conservación estricto con el que están comprometidos Perú, Bolivia, Argentina y Chile. El primer artículo de ese convenio dice que el beneficio de la vicuña, es decir, el que aporta el valor de su pelo, debe ser para el poblador local, principalmente perteneciente a comunidades indígenas del altiplano. Desde entonces, las vicuñas se han recuperado. Hoy, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza estima que la población total es de 347.273 vicuñas y está en aumento.

Los métodos de obtención de la fibra han cambiado también, volviendo a usar la antigua tradición indígena llamada Chaku para la recolección del pelo. En esta actividad participan más de 100 personas. La gente rodea a las vicuñas caminando con una soga marcada con cintas de colores. Así se arrean los animales a un corral, donde se los esquila. Luego, se los devuelve a la naturaleza. Esta práctica disminuye el estrés del animal y permite su conservación y reproducción.

Éste acuerdo y los nuevos métodos de extracción que conlleva no solo incentivan la actividad económica de las comunidades indígenas que se ubican en el norte de Chile, sino que también rescatan sus viejas tradiciones y protegen la conservación de las vicuñas.

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