Querida selección

Por Julio Salviat W.*

Tal vez por las palizas que recibía en sus primeras confrontaciones con argentinos y uruguayos, la selección chilena de fútbol siempre ocupó un lugar privilegiado en el cariño de los hinchas.

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En 1930, con el fútbol aún en pañales en esta tierra larga y angosta, el equipo de Chile cumplió un buen papel en el Mundial de Uruguay. Le correspondió una serie con México (al que venció 3-0), Francia (victoria 1-0) y Argentina (derrota 1-3).

Tampoco había salido mal parado en los Juegos Olímpicos de Amsterdam en 1928: 2-4 con Portugal, 3-1 a México y 2-2 con Holanda, estos dos últimos por la Copa de Consuelo. Y se consideraba “aceptable” el desempeño en la gira realizada inmediatamente después por Alemania y Francia, donde les ganó a las selecciones de Colonia y Hamburgo, y cayó ante las de Leipzig y Frankfurt, además de los equipos de Hertha Berlín
y el Red Star francés.

Ese fue siempre el problema: casi siempre tuvo actuaciones honorables, pero nunca llegó a la cima.

La siguiente asistencia de Chile a Campeonatos Mundiales fue en Brasil, 1950, cuarta versión en la historia y primera de la postguerra. Perdió con Inglaterra y España, ambos con marcador de 0-2, y derrotó 5-2 a Estados Unidos. Esta Copa del Mundo marca un hito, porque corresponde al período en que Chile se inserta en el mundo futbolístico. Empiezan a llegar equipos y selecciones europeas, lo que facilita los planes de preparación para la Copa del Mundo de 1962, después de ser eliminado en las clasificaciones para los mundiales de Suiza y Suecia.

La imagen es parte de las colecciones de la Biblioteca Nacional y está disponible en www.memoriachilena.cl