Stella Díaz Varín y el otro lado de la poesía chilena

Más conocida como “La Colorina”, Stella Díaz Varín fue una poeta aguerrida y de personalidad polémica.

La Tercera
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Nacida en La Serena el 11 de Agosto de 1926 en el seno de una familia de clase media, Stella Díaz Varín creció bajo el amparo de sus particulares padres; un relojero anarquista y la descendiente de una familia de origen francés venida a menos. Fue conocida más por su figura de “La Colorina” que por su obra, sin embargo, a casi 10 años de su muerte, Stella Díaz es considerada una de las más grandes poetas de la generación del ‘50.

Pasó su adolescencia leyendo, escribiendo y forjando un fuerte deseo de alejarse de la conservadora sociedad serenense. A los dieciocho años, y contra la voluntad de su madre, decidió ir a Santiago a estudiar medicina. Ahí conoció a Pablo Neruda, Teófilo Cid, Pablo de Rokha, Jorge Teillier, Enrique Lihn, Nicanor Parra, Alejandro Jodorowsky, Luis Oyarzún, José Donoso, Enrique Lafourcade, Carlos Droguett, Ester Matte y a Delia Domínguez, entre muchos otros escritores con los que compartió, discutió y se formó como poeta.

Stella Díaz solía aparecerse por las tertulias literarias del Café Iris, en medio de la bohemia nocturna de El Bosco, lugares en los que se fue creando el personaje de La Colorina, quien destacaba entre la gente por su fuerte personalidad, pelo rojo, hermosa figura y ronca voz. Naín Nómez, célebre crítico literario chileno, escribe: “rebelde a los catálogos y prototipos, cuestionadora y amiga de las verdades, marginal y marginada, lo que ha influido en su borramiento del canon literario”.

Figura mítica, se la ha llamado “primera poeta punk chilena” y “la Bukowski chilena”, y fue protagonista de numerosos incidentes, entre los que figura el puñetazo dado públicamente a Lafourcade a raíz de un artículo que éste había escrito en El Mercurio. En su obra poética destacan los libros Razón de mi ser (1949), Sinfonía del hombre fósil (1953) Tiempo, medida imaginaria (1959) y Los dones previsibles (1992). Su estilo profundo y filosófico sin precedentes, así como su personalidad polémica, marcaron un antes y un después en la poesía chilena.

Fuente: Valentina Celedón, Los dones previsibles de Stella Díaz Varín: Una poesía situada en la reminiscencia y la muerte.

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