Tarántulas chilenas conquistan Estados Unidos y Europa

Son mascotas tan exóticas como silenciosas, fieles y económicas. Alrededor de 20 mil arácnidos salen anualmente al mundo desde Santiago.

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No se trata de guión del último best seller de horror y ciencia-ficción. Mucho menos de una plaga. Es sencillamente un exitoso emprendimiento, probablemente una de las exportaciones menos tradicionales: arañas y escorpiones chilenos.

El responsable de la empresa Andespiders es el agrónomo Juan Pablo Orellana, quien desde mediados de la década pasada embarca desde la zona central de Chile –específicamente desde su criadero ubicado en Santiago– sus arácnidos hacia Norteamérica, Europa y en el último tiempo a Asia.

Sus envíos están en constante crecimiento y actualmente alcanzan las 20 mil unidades anuales, entre 30 especies de arañas y cinco de escorpiones, de las cuales alrededor de 80% llega a Estados Unidos, sobre todo a Florida y California.

El resto de su colonia de bichos va a parar a China, Japón, España, Bélgica, República Checa y Alemania, donde los amos de estas singulares mascotas se han unido en organizaciones como la Sociedad Aracnológica DeArGe, que estudian a fondo el comportamiento de los ejemplares y demandan información de su hábitat, imágenes y más variedades.

Ha sido tal el interés que han generado los invertebrados chilenos en tierras germanas, que el Servicio de Radiodifusión Internacional Deutsche Welle (DW) le dedicó recientemente un amplio y halagador reportaje.

En la crónica, se destacan las bondades como mascota de las “tarántulas chilenas” o “arañas pollito”, que son especies de la familia de las terafósidas, más pequeñas pero similares en aspecto y bastante más inofensivas que sus temidas parientes licósidas europeas o del norte de Sudamérica.

“Lejos de la fama que las ha encasillado como personajes de terror, pueden ser amigos fieles y pacíficos. Y, para los tiempos que corren, la mascota ideal. La mantención es mínima, comen una vez a la semana, no desordenan, rompen ni ensucian. No es necesario sacarlas a pasear, se pueden dejar solas por unas semanas en casa durante las vacaciones y viven muchos años: las hembras pueden llegar a los 25. Comparado con un perro, por el que se deben pagar impuestos, seguros y preocuparse de vacunas, las tarántulas son muy prácticas”, destacó DW.

Las arañas y escorpiones que Juan Pablo Orellana exporta provienen de la recolección en su hábitat natural y su criadero del sector de Lampa, en la periferia de la capital. Obviamente, cuenta con todas los permisos de las autoridades sanitarias y medioambientales nacionales y extranjeras.

“No conozco casos en que especies adultas como las que se exportan colonicen y se reproduzcan fuera de Chile. Además, no soportan el frío del invierno europeo ni el sol directo que pudiesen recibir al aire libre en Norteamérica”, explica, despejando las suspicacias respecto de que pudiesen transformarse en plaga o peligro para la fauna local.

¿Exigencias para los propietarios de estas curiosas mascotas? Las mínimas, según Orellana. Basta tenerlas en sus terrarios a una temperatura de entre 18º y 25º, con un poco de agua y uno o dos grillos por semana a modo de cena. En el caso de los escorpiones, la recomendación es no manipularlos, para evitar picaduras que pudiesen complicarse en el caso de personas alérgicas.

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