Una ventana al universo

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El Observatorio Astronómico Nacional de Chile (OAN) se fundó en 1852, apenas 34 años después de la declaración de independencia de la monarquía española. Los primeros instrumentos astronómicos que tuvo el OAN fueron adquiridos por una expedición científica de la armada de Estados Unidos que, en colaboración con observatorios del hemisferio norte, realizaba medidas de la distancia de la Tierra al Sol.

A finales del siglo XIX Chile ya se había convertido en el país de Latinoamérica más activo en investigación astronómica. Entre las contribuciones más importantes se encuentran la determinación precisa de la posición de Valparaíso y las cartas astronómicas del hemisferio sur. En 1903 la expedición Mills del observatorio Lick empezó a operar un telescopio de 1-metro en el Cerro San Cristóbal, que en aquel entonces se encontraba en las afueras de la ciudad de Santiago. El mencionado telescopio es ahora monumento nacional y se encuentra aún en el lugar original en el que fue instalado, que ahora se encuentra en el centro de la ciudad.

En 1960 solo había 10 observatorios astronómicos al sur del Ecuador. Se sabía que esto era un problema ya que muchos objetos astronómicos interesantes se encuentran en el cielo austral. Fue la instalación del Observatorio Inter-Americano Cerro Tololo (CTIO) que trajo el siguiente paso en la astronomía chilena gracias, en gran parte, a Federico Rutllant, uno de los directores más prolíficos del OAN. En la misma época se formó el Observatorio Europeo Austral (ESO), en sus comienzos conformado por Alemania, Bélgica, Francia, Holanda y Suecia, quienes se interesaron en Sudáfrica y Chile donde encontraron las mejores condiciones climáticas y observacionales para un observatorio astronómico. A finales de 1964 el gobierno chileno firmó un contrato con ESO para proceder con la instalación del observatorio La Silla (LSO). Desde entonces, las incomparables condiciones atmosféricas y políticas que hay en Chile han atraído a la comunidad internacional a invertir en un conjunto de instalaciones científicas sin precedentes.

Actualmente cerca del 40% de toda la luz Óptica/Infrarroja/Sub-milimétrica que llega a instrumentos astronómicos del mundo lo hace en observatorios que se encuentran en Chile. Esta cifra alcanzará el 70% a principios de la próxima década una vez que los nuevos proyectos de última generación se encuentren en funcionamiento. Los futuros proyectos astronómicos de mayor envergadura son el Giant Magellan Telescope (GMT) con un diámetro de 25 metros, el European Extremely Large Telescope (EELT) con un diámetro de 40 metros y el Large Synoptic Survey Telescope (LSST) con un diámetro de 8.4 metros y una cámara de 3200 Megapíxeles. Todos ellos precedidos por el Atacama Large Milimeter Array (ALMA) que ya se encuentra en total operación con 66 antenas de 12 metros de diámetro casa una. Todos estos proyectos pertenecen a consorcios internacionales diferentes con una inversión total estimada de US$ 3750M.

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